diciembre 2016 Archives

DSC_4105Por: MSc. Danalay Consuegra Ruiz (comunicadora institucional)

La desaparición física del Comandante de la Revolución Cubana conmocionó a su pueblo. “Revolución, es sentido del momento histórico”  –nos enseñó el  Comandante -,  4671 firmas de estudiantes y trabajadores fueron recogidas en el libro que patentaba el compromiso moral de estos con el insigne concepto, que gana en el contexto actual más vigencia que nunca. “Ya no está el Comandante entre nosotros, ahora hay que defender su legado”, decían y lucían pequeños lazos negros en el lado del corazón.

“Yo soy Fidel”, frase repetida en todo el país y en el cortejo de sus restos;  los estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas tuvieron el altísimo honor de ser  seleccionados para esperar la caravana en el Conjunto Escultórico “Ernesto Guevara” e hicieran las exequias al Jefe. Con unas actitudes ejemplares y emocionados, 600 estudiantes custodiaron la Plaza, la historia  volvía a reunir a dos de sus más grandes y queridos Comandantes y Santa Clara, por última vez.

La conocida “Plaza del Che”,  escenario de una velada artística y patriótica fue concurrida por una buena parte del pueblo santaclareño, que encontró réplica en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, y en las de todo el país, en una vigilia histórica y patriótica.

Aficionados del movimiento estudiantil  de Ciencias Médicas, estuvieron en la vanguardia de la velada,  fueron seguidos por más de un millar de estudiantes y profesores que hacían improvisados coros y que se fueron sumando hasta reunirse con no menos  de 3 mil, quienes partieron luego hacia su punto de espera y despedida de la caravana que llevaba los mortales restos.

Emotiva e inolvidable fue esa noche, no solo por las manifestaciones de cariño, agradecimiento y respeto de todos los presentes, también porque saben que el compromiso con el concepto Revolución de Fidel firmado en los dos días anteriores, encontraba su máxima expresión al estar en su presencia.

Nadie pasó lista, ni preguntaron de qué grupo eran, solo sabían de una convocatoria para estar presentes. Emocionaba ver a los jóvenes replegados en toda la universidad esperando la orden de partida y cansados, esperar al borde de la carretera desde las  4:00 de la madrugada. No sobró espacios en los transportes, ni en la carretera, solo quedó el susurro de la madrugada en la Universidad.

Allí estaban los heraldos del futuro en los que Fidel puso toda su confianza. “No lo defraudaremos decía el libro de condolencias”, “cuente con nosotros”, “Comandante en Jefe, ordene”.

Y yo soy solo otra protagonista, que vio para contar.

Momento en que la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara recibe la condición de Certificada, entregada por el Ministro de Educación Superior Dr. Rodolfo Alarcón Ortiz (Foto de archivo)

Momento en que la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara recibe la condición de Certificada, entregada por el Ministro de Educación Superior Dr. Rodolfo Alarcón Ortiz (Foto de archivo)

Lejos estaba de imaginar aquel grupo de soñadores que la noche del 21 de noviembre de 1966 se reunieron en una pequeña aulita del único hospital clínico quirúrgico existente en Santa Clara, para concretar el sueño de crear la Escuela de Medicina de Las Villas

Villa Clara.—Lejos estaba de imaginar aquel grupo de soñadores que la noche del 21 de noviembre de 1966 se reunieron en una pequeña aulita del único hospital clínico quirúrgico existente en Santa Clara, para concretar el sueño de crear la Escuela de Medicina de Las Villas, que cinco décadas después, lo que fuera una utopía se convertiría en una realidad tan palpable, sin la cual no podrá escribirse la historia del sistema de salud en la región central de Cuba.

Aquel día, los 86 alumnos que empezaron el primer curso para formarse como profesionales de la salud, iniciaban un largo y complejo camino, de donde emergerían los futuros galenos, estomatólogos, enfermeros y tecnólogos encargados de suplir el vacío dejado por quienes abandonaron el país tras la alborada del Primero de Enero de 1959.

Muchos de los sobrevivientes de aquella histórica jornada, no olvidan las ideas expresadas por el excelso profesor, doctor Ricar­do Jorge Oropeza, alma de aquel atrevimiento, quien al pronunciar las palabras de apertura, auguró que de aquel acto fundador saldrían los retoños que se encargarían de materializar los sueños de Fidel, expresados con meridiana claridad durante el juicio del Moncada.

Fue la de Las Villas la tercera escuela en fundarse, luego de La Habana y Santiago de Cuba, y en la cual el doctor Oropeza laboró sin descanso entre los años 1961 y 1966 para concretar la organización de las condiciones para los futuros estudios de Medicina en Santa Clara, trabajo definido como Plan Marta Abreu, denominación relacionada con el nombre de la pres­tigiosa Universidad Central a la que pertenecería dicha insti­tución.

Durante años de duro bregar, de sus aulas emergieron muchas de las luminarias que hoy prestigian la salud pública en las provincias de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus, e incluso en otras regiones del país y del mundo, quienes hoy, desde los hospitales Arnaldo Milián, Camilo Cienfuegos, Gustavo Aldereguía o el cardiocentro Ernesto Che Guevara, entre otras instituciones, demuestran el valor que tuvo aquella idea precursora.

SEMILLA QUE GERMINA CON CRECES
Cincuenta años después de haberse concretado aquel acto creador, suman más de 26 200 los egresados de la Escuela de Medicina de Las Villas y su continuadora la Universidad Médica doctor Serafín Ruiz de Zárate Ruiz de Villa Clara, a través de sus 48 graduaciones.

De los egresados, 3 568 llegaron procedentes de 60 naciones del llamado Tercer Mundo, de países tan disímiles como Pakistán, Nicaragua, El Salvador, Argentina, Angola o Sudáfrica, entre otros, según detalla el actual rector de la universidad villaclareña, doctor Frank Quintana Gómez.

Otra de las conquistas de la institución, según el directivo, es haber logrado la categoría superior de Acreditación, éxito alcanzado tras rigurosas evaluaciones realizadas por la Junta Nacional del Ministerio de Educación Superior, además de tener las carrera de Medicina y Estomatología también certificadas.

Asimismo, destaca el quehacer científico e investigativo del centro, vinculado a proyectos relacionados con la medicina regenerativa, la genética, las malformaciones congénitas, el infarto agudo del miocardio, los trastornos del sueño y la salud bucal, entre otras patologías que son estudiadas por los experimentados profesionales y estudiantes de dicha institución.

Loable resulta también el vínculo de la Universidad de Cien­cias Médicas villaclareña con la comunidad, hasta donde extiende su accionar, en su objetivo de formar un trabajador de la salud comprometido con los problemas de su tiempo, con prioridad para la medicina preventiva como les enseñara Fidel, refiere el doctor Frank Quintana.

Y si de orgullo se trata, uno de los mayores es poder contar entre sus titulados con miles de profesionales que han prestado sus valiosos servicios en regiones tan distantes como Pakistán, Sudáfrica, Mozambique, Angola, Nicaragua o Guatemala, por solo citar algunos ejemplos, países donde han desafiado terremotos, guerras y epidemias como el ébola o la fiebre amarilla.

Fuente: Granma.cu

Destacados científicos y profesores de la salud cubana fueron galardonados en la cuadragésima primera edición del concurso «Premio Anual de la Salud»

f0075541Los ganadores de la cuadragésima primera edición del concurso «Premio Anual de la Salud», el mayor reconocimiento que otorga el Ministerio de Salud Pública (Minsap) a los resultados científicos que ofrecen respuesta a los distintos problemas de salud del país y repercuten en el bienestar y la calidad de vida de la población cubana, fueron dados a conocer este viernes en la sede del Minsap, en un acto dedicado al legado del Comandante en Jefe Fidel Castro.

A más de 50 años desde que el líder de la Revolución Cubana asegurara que el futuro de nuestro país tenía que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia y de pensamiento, hoy ese acierto se concreta en el protagonismo de los científicos cubanos, en puntos clave del desarrollo, en especial en el campo de la salud, y la calidad de certámenes como este así lo demuestran.

El acto de premiación, donde se reconocieron numerosos profesionales dedicados con abnegación a la noble tarea de brindar salud, enseñar e investigar, fue propicio para entregar el Premio al Mérito Científico, por la obra de toda la vida, a tres trabajadores del sector con excepcionales trayectorias en el campo de la medicina y notables contribuciones al desarrollo de la ciencia en Cuba, y que constituyen un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de médicos.

Dicho homenaje recibió el Doctor en Ciencias Israel Borrajero Martínez, Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba, especialista de I y II grado de Anatomía Patológica, profesor titular y de mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana y de la Universidad de Santo Domingo, investigador y académico titular de la Academia de Ciencias de Cuba, Jefe del Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Hermanos Ameijeiras, Presidente de Honor de la Sociedad cubana de Anatomía Patológica y jefe del Grupo Nacional de la especialidad.

El profesor Borrajero Martínez, quien además es miembro de varias sociedades internacionales, cuenta con 50 publicaciones en revistas científicas médicas y es autor de dos libros; ha recibido numerosos premios, distinciones y condecoraciones, entre ellos las órdenes «Carlos J. Finlay» y «Frank País», ha participado en más de 150 eventos nacionales e internacionales, y es Presidente del tribunal permanente de grados científicos de las especialidades de medios de diagnóstico, además de presidente del tribunal para la especialidad de Segundo grado de Anatomía Patológica.

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Abarca a varios municipios y también a instituciones vinculadas con la Salud.

Se insiste en los factores de riesgo, acompañados del componente educativo a fin de erradicar patrones y hábitos incorrectos de vida, por lo que resulta de primer orden el acercamiento a la población y las transformaciones dentro de la propia comunidad con la participación activa de sus miembros.

Resulta significativo el vínculo de los municipios a estas acciones. En el caso de Camajuaní se implementan los programas educativos e intersectoriales para modificar factores de riesgo asociados al cáncer, mientras Remedios potencia las actividades que contrarresten los tumores localizados en el cuello uterino.

Por su parte Corralillo insiste en prevenir el cáncer pulmonar en una de sus áreas de Salud, en tanto Placetas y Cifuentes no descuidan aquellos detalles que favorecen las neoplasias bucales.

En este sentido se insiste en el impacto del hábito de fumar como predisponente a la enfermedad, y para ello se realiza un estudio en el instituto preuniversitario Miguel Diosdado Pérez Pimentel, de Sagua la Grande, y no falta la intervención educativa en torno al cáncer mamario en mujeres mayores de 30 años pertenecientes al consultorio médico número 6, del policlínico Mario A. Pérez, de la propia Villa del Undoso.

Propuestas de acciones educativas vinculadas a las patologías de cuello en menores de 25 años ejecutan en el policlínico 50 Aniversario, de Manicaragua, mientras la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara también influye en el plano investigativo relacionados con el cáncer.

Además de las investigaciones sobre las neoplasias, Villa Clara desplegó durante el actual año proyectos relacionados con  enfermedades crónicas no trasmisibles,

Medicina Natural y Tradicional, Adulto Mayor, enfermedades trasmisibles y en el Programa de Atención Materno Infantil, entre otras.

Fuente: Periódico Vanguardia

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