Este es Raúl Castro Ruz en distintos instantes de su vida

Este es Raúl Castro Ruz en distintos instantes de su vida

Wilkie Delgado Correa

Ante la pérfida maniobra propagandística yanqui contra Raúl Castro con propósitos evidentes contra Cuba y su revolución se han producido muchas condenas por los despropósitos y locuras de los círculos oficiales del gobierno de Trump y de la ralea mercenaria que se ha nutrido, no ya con las 30 monedas que cobrara Judas en su tiempo, nada comparable con los millonarios fondos que han recibido y reciben los peores judas de todos los tiempos.

Así que vale la pena resaltar instantes precisos de la vida de Raúl para que sirvan de escudo protector ante tanta ignominia y no quede ningún resquicio ni incrédulo culpable de tontería ante las declaraciones y noticias que se arrastran cual víboras venenosas de un confín a otro, de oreja a oreja, y de medios sociales a otros de los más variados fines.

RAÚL EN EL MONCADA

Durante el juicio que juzgó al grupo que asaltó al Palacio de Justicia durante el asalto al Cuartel Moncada fueron contundentes las declaraciones de los testigos apresados por el grupo de asaltantes entre los cuales se encontraba Raúl Castro. El primero en declarar fue el vigilante de la policía Genaro Quintana Rivera.

“¿Vio usted algo de lo ocurrido en el Palacio de Justicia, en este mismo edificio que estamos, el 26 de julio pasado?, preguntó el Fiscal con ironía.

Sí, yo estaba en la Audiencia, un jovencito me desarmó y me subió junto a dos compañeros del Ejército que también cuidaban el edificio, a la azotea, iba ese jovencito y un grupo que le acompañaba, con la misma arma que nos quitaron y comenzaron a disparar desde la azotea para el Cuartel… yo les dije: “Muchachos, yo tengo más experiencia que ustedes, aquí nos van a matar a todos y no tenemos con que defendernos… pero comprendiendo lo que les había dicho y ese jovencito dijo: “Ustedes están a salvo” y nos encerraron en un cuarto y se marcharon, relató el vigilante.

“¿Pudieron los jóvenes esos haberlos matado a ustedes?, preguntó nuevamente el doctor Mendieta Echevarría.

-“!Cómo no!, si todavía estaban armados y tenían algunas balas”- respondió el testigo. Igual declaración hicieron los demás custodios de la Audiencia.

El martes 5 de octubre de 1953 en el juicio en que se juzgó la llamada causa 37, en el largo informe del FISCAL sobre todos los acusados se destaca esta referencia sobre el acusado Raúl Castro: “Por parte de los asaltantes –apuntó el Fiscal- no me duelen prendas al decirlo, actuaron con honradez, fueron sinceros y muy valientes cívicos en la confesión… no dudo que pudieran llevar a cabo sus propósitos. También hubo nobleza en su actuación, un ejemplo lo tenemos en en este propio Palacio de Justicia donde el joven Raúl Castro, hermano del jefe del movimiento y sus compañeros perdonaron la vida a un grupo de miembros de las Fuerzas Armadas a quienes pudieron haberle dado muerte.

No obstante, al iniciar la declaratoria de condenas el Presidente del Tribunal hizo la mención del primer grupo de la manera siguiente: Raúl Castro Ruz, Ernesto Tizol Aguilera, Oscar Alcalde Vallas, Pedro Miret Prieto, pónganse de pie por favor, ustedes están condenados a 13 años de prisión…” Raúl tenía 22 años.

La periodista Marta Rojas expuso en su crónica sobre el juicio que durante la vista Raúl Castro seguía los movimientos y las palabras del Tribunal, de los Magistrados, del Fiscal y los abogados, con una actitud sui géneris: casi incorporado en su asiento, exigía con el gesto y la mirada a sus demás compañeros la más disciplinada postura para no desviar la atención ni un instante.

RAÚL EN EL EXILIO Y EN EL YATE GRANMA

Al ser amnistiados los moncadistas, pronto la dictadura empezó la persecución con falsas acusaciones contra Raúl quien tuvo que asilarse en la Embajada de México y luego pasar al exilio en ese país.

 Fue en aquellas circunstancias de asedio y persecución sobre los combatientes que primero salió su hermano Raúl hacia México y posteriormente el 7 de julio de 1955 viajó Fidel Castro a Veracruz y al día siguiente llegó a la capital, Ciudad México. Allí se iniciaron los encuentros con Raúl, otros combatientes y amigos.

Tal como contara Fidel en su discurso en la velada solemne en memoria del Che, en la Plaza de la revolución, el 18 de octubre de 1967.

«Fue un día del mes de julio o agosto de 1955 cuando conocimos al Che. Y en una noche —como él cuenta en sus narraciones— se convirtió en un futuro expedicionario del “Granma”. Pero en aquel entonces aquella expedición no tenla ni barco, ni armas, ni tropas. Y fue así como, junto con Raúl, el Che integró el grupo de los dos primeros de la lista del “Granma”».

Fue el 25 de noviembre  la salida del Granma desde Méjico y en el amanecer del 2 de diciembre de 1956 se produjo el desembarco de los 82 expedicionarios del yate Granma en Los Cayuelos, cercano a Las Coloradas. Raúl Castro ha relatado que él y Che Guevara fueron los últimos que lo abandonaron y ante la curiosidad por conocer el nombre del yate, él se dirigió hacia la popa y pudo comunicar al Che que se trataba del Granma.

RAÚL Y LA JUVENTUD LATINOAMERICANA AL INICIO DEL TIUNFO DE LA REVOLUCIÓN

En lo que se refiere a la preparación del Primer Congreso Latinoamericano de las juventudes en 1960 en Cuba, se celebró una reunión previa presidida por el entonces Comandante Raúl Castro, quien en la clausura señaló: “Cuba abre las puertas a sus hermanos de toda la América para que se expresen abiertamente, en tribuna libre, y expongan sus ideas acerca de cómo enfrentar los problemas comunes… En Cuba no importamos revoluciones, pero en Cuba ha brotado un manantial y aquí vienen a beber las juventudes latinoamericanas”.

Fue en el discurso pronunciado por Fidel, entonces Primer Ministro del  Gobierno Revolucionario, en el acto de clausura del Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes, el 6 de agosto de 1960, en el que anunció la nacionalización de empresas estadounidenses, con lujos de detalles. Por cierto durante el inicio de esa parte del discurso Fidel sufrió una afonía que le impidió continuar y fue la  ocasión en que Raúl intervino para calmar la preocupación con la célebre expresión: “Se ha ido una voz por un momento, pero ahí está él y estará”. Recuperado, Fidel continuó leyendo la resolución en que todo estaba explicado sobre las nacionalizaciones.

RAÚL Y EL GERMEN FUNDADOR EN LA SIERRA

Raúl Castro y un grupo de expedicionarios dispersos del grupo de Fidel, se reencontraron con este en el sitio conocido por Cinco Palmas, en la Sierra, en la noche del día 18 de diciembre de 1958. Allí se produjo este diálogo entre los hermanos:

—¿Cuántos fusiles traes? —pregunta Fidel a Raúl.

—Cinco.

—¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra!»

Para entender el germen fundador de la educación que llevaba intrínseca la Revolución Cubana desde los inicios de la lucha guerrillera, pueden servir de ejemplos esclarecedores los aportes de los Diarios de Guerra de Raúl Castro y Ernesto Che Guevara, escritos a los pocos días y  meses posteriores al desembarco del Granma el 2 de Diciembre  de 1956.

Como afirmara en su diario el Comandante Raúl Castro: «El Ejército Rebelde no es un adorador ciego de la violencia».

Y empecemos por el sábado 29 de Diciembre de 1956, en que Raúl apunta: «Nos trajeron  libros de Geografía de Cuba, Historia de Cuba; éstos para  darles clases a los campesinos que se nos unían, ya que teníamos a un maestro ‑ poeta (Calixto Morales) que ha sido designado para ese trabajo de enseñanza y adoctrinamiento. Vino, además, un libro de Álgebra para el polifacético Che Guevara. Todos los libros los había pedido él”.

El jueves 17 de Enero de 1957, Raúl escribe: “Le prendí  candela al cuartel, y después de colocar a los heridos  distantes del fuego, nos marchamos; Tomamos rumbo al  campamento… Desde lo lejos, se veían arder sobre los cuarteles de la  opresión, las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”.

Raúl se refiere ataque al cuartel batistiano de la Plata cuando veintidós soldados rebeldes dirigidos por Fidel ocuparon sus posiciones para el primer combate en la Sierra Maestra, a las 2:30 de la madrugada del 17 de enero de 1957.

El jueves 31 de Enero de 1957, Raúl narra: “Recibí una carta  de Mica, además de los libros y el diccionario de francés  para estudiar. Aquí en esta posición de la loma de Caracas  sopla un aire frío que cala hasta los huesos».

El viernes 8 de Febrero de 1957 el Che apunta: «Al atardecer, cuando acabamos con Raúl las clases de francés que iniciábamos, empezó a llover y con la misma persistencia y los mismos perniciosos efectos del día anterior»..

Ese mismo día, Raúl escribe: «Hoy empecé a estudiar francés  con el Che, quien tiene una magnífica pronunciación y es muy  inteligente. El texto, editado por la Alianza Francesa, es  magnífico».

Si todo lo anterior es aleccionador respecto al espíritu de  superación de los dirigentes e integrantes del pequeño núcleo guerrillero, más revelador resultan estos hechos narrados en el diario por el Che, el 9 de Febrero de 1957,  referentes a la muerte de Julio Zenón Acosta, a pocos pasos de Fidel, a consecuencia de un ataque a la guerrilla. Che  escribió en su diario: «Fue mi primer alumno en la Sierra;  estaba haciendo esfuerzos por alfabetizarlo y en los lugares donde nos deteníamos le iba enseñando las primeras letras; estábamos en la etapa de identificar la A y la O, la E y la I. Con mucho empeño, sin considerar los años pasados sino lo  que quedaba por hacer, Julio Zenón se había dado a la tarea de alfabetizarse… Porque Julio Zenón Acosta fue otra de las grandes ayudas de aquel momento y era el hombre incansable,  conocedor de la zona, el que siempre ayudaba al compañero de  la ciudad que todavía no tenía suficiente fuerza para salir  de un atolladero; era el que hacía el fuego rápido, el que encontraba la cueva necesaria para encender fuego un día de lluvia; era en fin, el hombre orquesta de aquellos tiempos… El guajiro inculto, el guajiro analfabeto que había sabido comprender las tareas enormes que tendría la Revolución después del triunfo y que se estaba preparando desde las  primeras letras para ello, no podría acabar su labor».

El destacamento guerrillero, núcleo inicial de la Revolución, era indudablemente una escuela para todos los que se agrupaban en sus filas, fueran jefes o soldados. La Revolución se preparaba y preparaba a sus hombres, para la  tarea magna de la redención por las armas y por los libros  de todo el pueblo. El camino de la libertad y la justicia debía transitarse necesariamente del brazo de la educación y  la cultura.

 Así se daba continuación a una larga historia que se inició el 10 de octubre de 1868 con el levantamiento revolucionario por la independencia de Cuba, bajo la dirección de Carlos Manuel de Céspedes, luego primer presidente de la República de Cuba en Armas, y quién cuando sólo restaban diez días para su caída en combate, anotaba en su Diario el l6 de febrero de 1874: «Estoy enseñando a leer a varias personas».

Esta tradición educativa tuvo su continuidad en José Martí, quien ejerció el magisterio durante años, y que en carta de 29 de diciembre de 1893, confesara: «… De mí, trabajo y ansias, y mucho orgullo de la gente de mi tierra: ¡cuándo sin obligación pública, si me dejan vivo las pasiones humanas, podré ponerme de maestro de guajiros! Entonces sí vivirá contento su José Martí».[1]

Fidel prosiguió esos caminos con la escuela fundada en la prisión de Islas de Pinos con el objetivo de superar a los asaltantes al Cuartel Moncada. El 22 de Diciembre de 1953 escribe: «La escuela se llama “Academia Ideológica Abel Santamaría”: en todos sentidos honra su nombre…Los muchachos todos son magníficos…Los que aprendieron a manejar las armas, aprenden a manejar los libros para los grandes combates de mañana».

RAÚL, FIDEL Y MARTÍ: IDEAS Y HECHOS PARA LA HISTORIA Y LOS RECUERDOS.

Raúl Castro: “… mientras viva estaré listo, con el pie en el estribo”

José Martí: “…yo también, (…) con el pie en el estribo“

Después de escuchar a Raúl en su Informe Central al Octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba, me retrotraía al pasado y recordaba un artículo publicado el 5 de mayo del 2008 titulado Fidel y la antorcha de luz, en que analizaba una situación semejante y propio de aquel momento histórico. Expresaba yo entonces:

“Leyendo o escuchando comentarios acá y acullá sobre lo que ha pasado   en Cuba y sobre las expectativas de lo que pasará, como algo mágico o misterioso, según el caso, después de la elección de Raúl como Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, uno no puede dejar de pensar que algunos andan perdidos ante esta partida del ajedrez político que según Fidel tiene muchas más variantes que el juego ciencia para enfrentar determinados problemas y darles las soluciones debidas según las circunstancias. Y tal parece que las estrategias de Fidel, quien las ha trazado durante más de cincuenta años, hubieran sorprendido a quienes se empeñan en hacer pronósticos sobre aspectos fundamentales de la historia de la Revolución y de la nación cubana.

Al hablar de cambios tal parece que aspiran a una fase de ruptura de la trayectoria de la Revolución y quieren introducir una brecha entre una fase y otra de la Revolución. Se niegan a aceptar que bajo la dirección de Raúl debe existir la continuidad histórica de la Revolución y, lógicamente, el enfrentamiento a las realidades internas y externas que caracterizan este momento concreto del país y del mundo. También el necesario perfeccionamiento del proceso de construcción socialista de la sociedad, que pasa también por rectificar los desvíos y aplazamientos, por enderezar los entuertos de nuestra propia obra, y eliminar todo asidero a la obra de zapa de los enemigos.

Debe recordarse que el país ha transitado desde un período especial crítico hasta una etapa del mismo de cierta recuperación en medio de situaciones internacionales muy cambiantes y adversas. Durante este tránsito, la Revolución Cubana, bajo la dirección de Fidel, fue delineando las medidas estratégicas urgentes, inmediatas o mediatas, para enfrentar los principales problemas acumulados en un decenio. Debe recordarse entre esas medidas las comparecencias televisivas periódicas de Fidel para esclarecer las metas trazadas y las medidas a aplicar en la práctica.

En fin, se puede recordar y volver a recordar las decenas de programas incluidos dentro de la batalla de ideas, que se encuentran en ejecución, y que fueron diseñados, desarrollados bajo la dirección de Fidel, en los años finales del pasado siglo e inicios del presente.

Por todo eso se puede concluir que en el presente hay que darle continuidad y remate a todas esas estrategias y planes, incluyendo cuantas variantes aconsejen la dinámica dialéctica de los problemas, las realidades y las circunstancias del país y su contexto internacional.

Para los que no entiendan esto en el presente y en el futuro, hay que recordarles las ideas de Fidel que se corresponden con esta situación concreta que hemos analizado, y que esclarecen las llamadas expectativas y cambios del hoy o del mañana.

Fidel decía: “El futuro es más prolongado que el pasado. La alegría y el optimismo de hoy no nos conducirán al error de subestimar la lucha que tenemos delante. Nuestras dificultades serán todavía enormes; pero sabremos vencerlas. El revolucionario es como el corredor de maratón en la olimpiada de la historia en que las generaciones se suceden unas a otras! Como atletas olímpicos que llevan en sus manos una antorcha de luz, hagamos el máximo esfuerzo en el tramo que nos falta para entregarla victoriosos con honor y esperanza al relevo mejor que nosotros…

La patria revolucionaria no morirá jamás, porque la hemos forjado  y defendido con nuestras vidas (…). Seremos inconmoviblemente fieles a nuestros principios y deberes revolucionarios, y esa será la herencia espiritual más valiosa que legaremos a las futuras generaciones de nuestra patria.

El pueblo, la revolución y la vida de cada uno de nosotros son inseparables. Al detenernos un minuto en el camino para mirar hacia atrás, debemos tomar conciencia del enorme honor que significó para nuestra generación haber vivido esta época y haber consagrado nuestras energías a esta hermosa tarea.

Como si volviéramos a empezar, miremos adelante ahora que hemos aprendido tanto para ser mejores y hacer más.

Una política de principios vale más que millones de palabras vacías. Los hechos reales son los que cuentan en la historia. Siempre hemos dicho que bajo ninguna circunstancia habríamos plegado nuestras banderas.”

Teniendo clara la interpretación de estas ideas expresadas por Fidel,  debemos tener la certeza, por el momento, que se ha producido el primer relevo de maratón en esta olimpíada de la historia de la Revolución Cubana. Fidel ha entregado a Raúl una antorcha de luz, y esa debe iluminarnos a todos, y la marcha a partir de ahora la determinará el máximo esfuerzo para mantenerla alzada, llameante y victoriosa, con honor y esperanza. Como antes, la marcha aún debe ser larga y difícil. Pero así han sido siempre estas marchas olímpicas para conquistar la medalla de oro o para salvar a los pueblos que se representan. Lo importante es que la antorcha está en buenas manos y llegará al final indefectiblemente”.

Si eso era una verdad entonces, momento del primer relevo, produce pleno orgullo escuchar a Raúl, cuando fiel a la herencia histórica compartida con Fidel, expresaba ahora, momento del segundo relevo, ante el Congreso “… tengo la satisfacción de que entregamos la dirección del país a un grupo de dirigentes preparados, curtidos por décadas de experiencia en su tránsito desde la base hasta las máximas responsabilidades… En estos tres años Díaz-Canel ha sabido formar equipo y fomentado la cohesión con los órganos superiores del Partido, el Estado y el Gobierno.

En lo que a mí se refiere, expresaba Raúl, concluye mi tarea como Primer Secretario del Comité Central de Partido Comunista de Cuba con la satisfacción del deber cumplido y la confianza en el futuro de la patria…”

Sus palabras finales llevan el compromiso de lealtad y rebeldía irrenunciables, que reflejan una sorprendente coincidencia histórica relacionada con una idea clave de Martí. Expresó Raúl: “…creo fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo y en la comprensión de mis compatriotas, y que nadie lo dude, que mientras viva estaré listo, con el pie en el estribo, para defender a la Patria, la Revolución y el Socialismo”.

Quiso el azar y las coincidencias del ideario patrio que estas palabras “con el pie en el estribo”, entroncaran con las mismas expresadas por Martí durante momentos de su existencia:

En su relato titulado Guatemala, expresó el 26 de marzo de 1877: “(…) y en tanto que pongo someramente para no menos larga excursión, el pie en el estribo…*

En carta a Mercado, de fecha 6 de mayo de 1880, expresó: “(…) y – tal vez – yo también, aunque sin derecho a repetirlo, con el pie en el estribo: –“ Y en otra carta del 22 de marzo de 1886, expresó: “Deme un estribo para echar a andar otra vez sobre la vida.”

También en carta al general Antonio Maceo de fecha 12 de mayo de 1895, arenga: “Súbase en los estribos, y haga arder los hombres a su voz.”

Así que hay ideas y hechos que uno guarda en el recuerdo. Por eso en lo personal siento todavía el abrazo y la mano sobre el hombro del General- compañero, junto al Comandante Machado, en la ceremonia en saludo al 1 de mayo efectuada el día 29 de abril de 2017 en el Laguito en la ciudad de La habana.

Doctor en Ciencias Médicas y Doctor Honoris Causa. Profesor titular, con sultante y emérito de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

30-5-26