¡Cuántas veces alguien te ha dicho: “me está matando el estrés” o “no me hables, hoy estoy estresado”! Y te has quedado sin saber qué responder. El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que puede surgir ante cualquier situación o pensamiento que nos haga sentir frustrados, furiosos o nerviosos; es la reacción del cuerpo ante un desafío que percibimos fuera de nuestro control. Una de sus consecuencias más comunes y directas es el aumento de la presión arterial, que con el tiempo puede derivar en hipertensión y comprometer el bienestar del corazón. No se trata de un problema lejano ni ajeno: todas las personas, en algún momento, sentimos ese nudo en el pecho, esa sensación de ahogo o de que nos falta el aire.


