Día Mundial de la Prevención del Cáncer del Cuello Uterino

El cáncer cervicouterino, también conocido como cáncer de la matriz, es el crecimiento anormal de las células que se encuentran en el cuello uterino, que se localiza en la parte inferior de la matriz que se conecta a la vagina. Este padecimiento es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de todo el mundo y el tipo de cáncer más común en las mujeres con Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020, esta enfermedad tuvo una incidencia de 604 mil nuevos casos al año y 342 mil muertes. Este tipo de cáncer es prevenible y, si se detecta a tiempo con un tratamiento adecuado, puede ser curable.

 

Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer del Cuello Uterino a fin de generar conciencia en las mujeres sobre las acciones de prevención. Esta fecha también busca destacar la importancia del diagnóstico oportuno, ya que esto permitirá tener mayores posibilidades de recuperación y mejor calidad de vida, con lo que se podrán revertir las cifras, que cada vez cobran más vidas a nivel mundial. Esta enfermedad es causada en 95% de los casos por el Virus del Papiloma Humano (VPH), los cuales son los causantes de algunas Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Existen algunos factores de riesgo que pueden generar cáncer cervicouterino, entre ellos:

  • Tener muchas parejas sexuales
  • Comenzar con la actividad sexual a temprana edad
  • Haber padecido anteriormente Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)
  • Fumar
  • Tener el sistema inmune debilitado a causa de alguna enfermedad o medicamento

  

Síntomas de alerta

Este tipo de cáncer no produce signos ni síntomas en su fase inicial, por lo que si estos se ocurren es porque la enfermedad ya está presente.

  • Sangrado irregular o leve entre periodos menstruales en mujeres en edad reproductiva
  • Sangrado menstrual más prolongado y abundante que lo habitual
  • Sangrado posmenopáusico
  • Sangrado después de mantener relaciones sexuales
  • Aumento del flujo vaginal, en ocasiones con mal olor
  • Dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales

Algunas acciones para prevenir esta enfermedad son:

  • Realizarte de manera periódica estudios de tamizaje para detectar de manera temprana si existe alguna lesión precancerosa en el cuello uterino. Entre estos estudios destaca el papanicolau o citología cervical y la prueba del VPH.
  • Realizar prácticas sexuales seguras, usando siempre condón y teniendo solo una pareja sexual que esté libre de la infección.  También limitar la cantidad de parejas sexuales que se tengan a lo largo del tiempo y evitar las parejas que participen en actividades sexuales de alto riesgo.
  • Llevar un estilo de vida saludable al tener una alimentación balanceada, realizar al menor 30 minutos de ejercicio al día, evitar el consumo de bebidas alcohólicas y del tabaco.