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14 de noviembre de 2014: El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) se siente profundamente preocupado y hace un llamamiento a las autoridades para que prevean y ofrezcan un entorno laboral seguro para el personal de enfermería que trabaja en los lugares en que se ha difundido el virus del Ébola.Después de su reunión de los días 4 a 6 de noviembre de 2014, la Junta Directiva del CIE puso de relieve el grave riesgo para la salud pública y que es esencial y necesario fortalecer en medida importante las políticas de seguridad y ofrecer un equipo protector adecuado y una formación idónea. Asimismo insistió en la necesidad de que las enfermeras participen activamente en los debates sobre la adopción de las decisiones de política general a todos los niveles.
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Ginebra, Suiza, 20 de noviembre de 2014 – El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y la Asociación Médica Mundial (AMM) pidieron que la Marina de los Estados Unidos respete los derechos del enfermero que se ha negado a participar en la alimentación por la fuerza de los prisioneros en la Bahía de Guantánamo, y pidieron también que se le devuelva su puesto.Citando la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, el Código Deontológico del CIE para las Enfermeras y la Declaración de posición del CIE sobre la Función de las enfermeras en el cuidado de los detenidos y prisioneros, el Dr. David Benton, Director general del CIE, dijo: “El CIE afirma decididamente que las/os enfermeras/os no deben desempeñar ninguna función voluntaria en ninguna imposición deliberada de sufrimiento físico o mental. Tal función sería una clara violación del código deontológico de la enfermería”.
El Dr. Xavier Deau, Presidente de la AMM, dijo: “La AMM apoya plenamente al CIE sobre los derechos de los profesionales de la salud a negarse a forzar a los prisioneros a que se alimenten. Nuestra posición sobre la alimentación forzada es bastante clara. Es violento y contra el principio de la autonomía individual y ningún médico o enfermera debe ser obligado a participar en la práctica. Aparte de ser un enfoque totalmente inadecuado para salvar vidas, la práctica es un trato degradante, inhumano y puede equivaler a la tortura.


