“Prevención: el camino hacia una vida más saludable”

La obesidad, era una rareza en la Antigua Grecia y no significaba un sinónimo de belleza. Hipócrates, el “padre de la medicina”, desde tiempos tan lejanos, ya identificaba a las personas con sobrepeso, como más propensas a la muerte súbita, que las delgadas. En su obra Aforismos citó “Los que son naturalmente muy gordos, tienen más tendencia a morir repentinamente que los delgados.” Resulta muy interesante, que en una época donde no existía la industria alimentaria ni el sedentarismo moderno, los primeros médicos ya identificaron la obesidad como un factor de riesgo. El Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora cada 4 de marzo, busca concienciar a la población sobre una de las epidemias del siglo XXI y, más importante aún, sobre las estrategias para prevenirla.

Además de ser un problema meramente estético, la obesidad es una enfermedad crónica, que constituye la antesala para padecer otras enfermedades crónicas no trasmisibles como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, y ciertos tipos de cáncer.

El mejor tratamiento para evitar la obesidad, es la prevención. Cuando decidimos mejorar nuestra calidad de vida, nos proponemos metas, recordando que pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia en la salud a largo plazo.

Para incorporar esos cambios a nuestra vida diaria, no necesitamos de grandes recursos, solo voluntad y disciplina para iniciarlos. Los pilares más importantes lo constituyen la alimentación, la práctica de actividad física y el bienestar emocional.

  • Alimentación saludable: aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, reducir la ingesta de alimentos ricos en grasas, azúcar y sodio, así como mantener una correcta hidratación, priorizando el agua por sobre cualquier otra bebida.Es importante respetar los horarios principales de comida y evitar comer entre horas. Los horarios extra de alimentación favorecen el aumento de peso.
  • Práctica de actividad física regular: se recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana (o 75 minutos de actividad intensa) en adultos, y al menos 60 minutos diarios en niños y adolescentes. Incorporar el movimiento en la rutina diaria: subir escaleras en lugar de usar el ascensor, caminar o ir en bicicleta a lugares cercanos, o dedicar un tiempo específico a pasear, bailar o practicar algún deporte.

Resulta muy necesario, reducir los comportamientos sedentarios, como pasar largas horas frente a pantallas (televisión, computadora, teléfono móvil).

  • Bienestar emocional e higiene del sueño: gestionar el estrés y la ansiedad, a través de ejercicios respiratorios y de relajación, es muy necesario, ambas condiciones pueden conducir a patrones de alimentación emocional poco saludables. Dormir las horas adecuadas (entre 7 y 9 horas) es fundamental, ya que la falta de sueño altera las hormonas que regulan el apetito.

Cuando estamos despiertos mucho tiempo el cerebro, deja de sentir que está saciado el apetito, y come incluso fuera de hora, tampoco en ese horario se gasta mucha energía, contribuyendo al aumento de peso.

Si tenemos en cuenta estas medidas, podemos enfocarnos en la prevención de la obesidad. Pero ello no es solo una responsabilidad individual, también necesitamos entornos que faciliten la toma de decisiones saludables. Esto incluye la promoción de la lactancia materna, que es un factor protector contra la obesidad infantil, promover entornos escolares saludables, el acceso a espacios públicos para la recreación y el deporte, entre otras acciones.

La prevención es la mejor inversión que podemos hacer por nuestra salud, es la más poderosa herramienta que tenemos para construir un futuro más saludable para todos. Entonces vamos a movernos más, vamos a alimentarnos mejor, y sobre todo hagamos un pacto por la salud,  elijamos opciones que nos permitan vivir con mayor bienestar y plenitud. No solo en este Día Mundial de la Obesidad, sino por el resto de nuestra vida.

Recuerda: “Para alcanzar algo que nunca tuviste, tendrás que hacer algo que nunca hiciste”

Dra. Vivian Ruiz Guerrero