«Imaginen el sufrimiento de un cirujano con las manos atadas por la falta de un hilo de sutura o el tormento de una mujer cuya cirugía ginecológica se retrasa mientras la enfermedad avanza».
Con esa estampa desgarradora comenzó su intervención el joven doctor Roberto Alejandro Carrazana Carballo, médico del Hospital Ginecobstétrico Ana Betancourt de Mora, en la Tribuna Antiimperialista que este sábado desbordó la histórica Plaza de la Libertad, en el reparto La Caridad, de esta ciudad.
El joven residente de la especialidad de Ginecobstetricia no vino a hablar de teorías. Vino a mostrar las heridas que el bloqueo yanqui, el más cruel y prolongado de la historia, infringe día a día sobre el Sistema Nacional de Salud. «Actualmente la lista quirúrgica en el país alcanza la cifra de 96 387 pacientes, de los cuales 11 193 son niños. A 32 000 mujeres embarazadas no se les realizan a tiempo sus ecografías diagnósticas, y 30 000 infantes no reciben sus vacunas en forma oportuna por falta de combustible y por la intermitencia en el transporte refrigerado. A ello se suma la atención de 16 000 pacientes en radioterapia y otros 2 888 que dependen de tratamientos de diálisis, servicios que demandan una estabilidad energética que hoy es muy difícil de garantizar bajo el acoso imperial.
«¿Cómo se llama a impedir que un bebé reciba el medicamento que necesita para expandir sus pulmones? ¿Cómo se llama que un indicador sagrado para la patria, como la tasa de mortalidad infantil, se haya duplicado de 4 a 9,1? ¿Cómo se llama que la reducción de la expectativa de vida de los niños con cáncer haya sido de un 85 a un 65%?», se preguntó el médico con la voz de la indignación y el dolor, y él mismo respondió: «¡Es un crimen de lesa humanidad! ¡Eso solo tiene un nombre: genocidio!».
No obstante, aclaró Carrazana, esas y otras realidades que enfrenta nuestro sistema de salud no significan su colapso, por mucho que la propaganda enemiga intente sembrar la desesperanza.
Entre cada palabra de reafirmación y denuncia, el talento artístico local tomó el escenario para ponerle corazón y verso a la rebeldía.
Miles de Camagüeyanos aplaudieron al joven médico, formado en la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey y otras oradores en una grandiosa tribuna de apoyo a Raúl Castro y a la Revolución Socialista.
Fuente: Comunicador UCM-C

