El ejercicio físico es fundamental para mantener una buena salud y bienestar general.
Mejora la salud cardiovascular: La actividad física regular fortalece el corazón, mejora la circulación sanguínea y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión y el infarto.
Control del peso: El ejercicio ayuda a quemar calorías, lo que es crucial para mantener un peso saludable. Combinado con una alimentación equilibrada, puede prevenir la obesidad y sus complicaciones asociadas.
Fortalecimiento muscular y óseo: La actividad física, especialmente el entrenamiento de fuerza, ayuda a desarrollar y mantener la masa muscular y la densidad ósea, lo que es vital para prevenir la osteoporosis y las fracturas en la edad avanzada.
Salud mental: El ejercicio tiene efectos positivos en la salud mental, ya que libera endorfinas, neurotransmisores que generan sensaciones de felicidad y bienestar. Puede reducir los síntomas de ansiedad y depresión, mejorar el estado de ánimo y aumentar la autoestima.
Mejora de la función cognitiva: La actividad física regular está relacionada con una mejor función cerebral, incluyendo la memoria y el aprendizaje. También puede reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Aumento de la energía: Aunque puede parecer contradictorio, hacer ejercicio regularmente puede aumentar tus niveles de energía y reducir la fatiga a largo plazo.
Mejora del sueño: La actividad física puede contribuir a un mejor sueño, ayudando a conciliar el sueño más rápidamente y a tener un sueño más reparador.
Fortalecimiento del sistema inmunológico: El ejercicio moderado puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, lo que reduce el riesgo de enfermedades infecciosas.
Texto: Tomado de internet
Foto: Secretario de la UJC de la facultad, Roberto Daniel