Hoy el mundo se vuelve más cubano, porque Fidel sigue caminando entre nosotros, no solo como recuerdo, sino como semilla. Nació un 13 de agosto, pero vive todos los días en la sonrisa de los niños, en la vocación de los jóvenes, en la resistencia de un pueblo que no claudica. Fidel se hizo infinito, se hizo escuela, se hizo conciencia. Y nosotros, sus herederos, seguimos escribiendo con su ejemplo la página más hermosa de esta Patria que él supo soñar tan grande.

¡Cien años contigo, Fidel!


















