Con el corazón apesadumbrado, despedimos a la Profesora Nancy Ríos Hidalgo. Su partida deja un vacío inmenso en los pasillos de la ELAM y en las aulas donde compartió su sabiduría, dedicación y paciencia, así como en el corazón de cada estudiante y colega que tuvo el privilegio de conocerla.
Su vocación por la medicina y por formar a los futuros galenos de Nuestra América y del mundo fue un reflejo de su espíritu solidario y su bondad infinita. Cada clase fue una semilla; cada palabra de aliento, un regalo; y su ejemplo, un faro que seguirá guiándonos.
Aunque su presencia física ya no esté, su legado perdura en cada médico que se gradúa con un pedacito de su ética y de su compromiso. A la familia, a sus amigos y a toda la comunidad de la ELAM, les extendemos nuestras más sentidas condolencias. Que este dolor se vea acompañado por los incontables recuerdos y por el impacto positivo que dejó en tantas vidas.
Descansa en paz, Profesora Nancy. Su misión entre nosotros quedó cumplida con honor. ¡Hasta siempre!
La comunidad que la recuerda con cariño y gratitud.