Culmina 2025 Pinar del Río con la más baja tasa de mortalidad infantil de Cuba

Mortalidad infantil; Cuba.En información preliminar publicada el pasado 2 de enero en diversos medios nacionales, se conoció que, durante 2025, en Cuba se reportaron 68 051 nacimientos [3 108 nacidos menos que en 2024 [cuando la tasa de mortalidad infantil (MI) en menores de un año fue de 7,1 X 1000 nacidos vivos] y que, según datos preliminares de la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública (ONEI), al cierre de 2025 la Tasa de MI en menores de un año fue de 9,9 X cada 1000 nacidos vivos.

No se reportó fallecidos en este grupo etario en 17 municipios, uno de los indicadores más favorables del periodo. La tasa de mortalidad materna fue de 44,1 X 100 mil nacidos vivos, contra 40,6 en 2024.
En 2025 se produjo el segundo menor número total de fallecidas en la historia de la Salud Pública cubana. Artemisa y Camagüey, así como el municipio especial Isla de la Juventud, no tuvieron fallecimientos relacionados con el embarazo, parto o puerperio. Más de un centenar de municipios alcanzaron igual resultado. Gracias a la atención médico sanitaria oportuna, 321 pacientes con morbilidad materna extremadamente grave fueron salvadas de esa condición crítica.
Pinar del Río culminó 2025 con la más baja tasa de mortalidad infantil de Cuba: 4,7 X cada 1000 nacidos vivos. En medio del complejo escenario por la incidencia de arbovirosis en la población infantil, sobre todo en la edad neonatal y en el menor de 5 meses, tal resultado destaca el trabajo multisectorial en función del binomio madre – hijo, en interés de la atención de salud en los niveles primario y secundario.
La provincia tampoco registró muertes maternas directas (por causas obstétricas). Las principales afecciones enfrentadas en el año estuvieron relacionadas con los trastornos hipertensivos en el embarazo, la restricción del crecimiento fetal y el parto pretérmino.
Médicos y enfermeros de la familia, ginecobstetras, neonatólgos, clínicos, pediatras, trabajadores sociales, psicólogos y los especialistas involucrados en el seguimiento a la mujer desde la etapa preconcepcional contribuyeron al resultado.
Al fortalecimiento del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) tributaron también, la comisión de atención a la morbilidad materna grave, las consultas municipales de atención a la embarazada con riesgo obstétrico.
El trabajo en la terapia pediátrica y en el servicio de Neonatología del hospital provincial Abel Santamaría Cuadrado obtuvieron un 99 % de supervivencia.
Los hogares maternos, entre ellos el regional Justo Legón Padilla, tuvieron a su cargo también el seguimiento a las gestantes de riesgo, la prevención de la anemia en mujeres con bajo peso y la compensación de enfermedades crónicas; mientras que la red de genética médica devino fortaleza en todos los territorios.

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