Una mayor atención de la madre en la infancia protege contra el estrés en la edad adulta

Un estudio con ratas llevado a cabo por investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha demostrado que la atención de la madre en la infancia protege contra el estrés en la edad adulta. La investigación indica que “una conducta materna adecuada puede compensar ciertos efectos negativos del estrés en la infancia y proteger ante el estrés en la edad adulta”, ha explicado Roser Nadal, una de las directoras de la investigación.


Una mayor atención de la madre en la infancia protege contra el estrés en la edad adultaLos científicos han experimentado con 30 ratas madres y sus 253 crías y consideran que sus conclusiones son extrapolables a los humanos, donde la exposición a situaciones de estrés en la infancia tiene efectos a largo plazo sobre el comportamiento y el funcionamiento del sistema nervioso, uno de los principales factores de riesgo para desarrollar psicopatologías.

La investigación, que publica este juevesFrontiers in Behavioural Neuroscience, ha sido llevada a cabo por la investigadora Silvia Fuentes y dirigida por los doctores Roser Nadal y Antonio Armario, que han querido averiguar algunos de los efectos a largo plazo de un tratamiento estresante en la niñez..

La búsqueda del tratamiento de estrés ha consistido básicamente en restringir durante sólo unos días la cantidad de material que utilizan los roedores para construir sus nidos. Al limitar este material en la jaula donde vivían la madre y sus crías se alteraba el proceso de construcción del nido.

Al estudiar el comportamiento de las 30 madres y sus 253 crías a lo largo de 21 días (hasta el destete) los investigadores han observado que, ante la situación de estrés provocada por la falta de material, la madre aumentaba la atención hacia las crías como si de alguna manera intentara compensar el estrés recibido, según han explicado los investigadores.

Cuatro meses de observación

Una vez que las crías se hicieron adultas, los investigadores estudiaron a lo largo de casi cuatro meses (los ratones no suelen vivir más de 24 meses), su comportamiento y cognición en diversas pruebas, así como la reactividad endocrina al estrés mediante los niveles de hormonas corticosterona y ACTH. Los científicos han evaluado tanto machos como hembras, porque los dos géneros pueden diferir en su reactividad al estrés.

“Los resultados han sido sorprendentes -ha dicho Nadal- porque hemos observado mejor adaptación a nuevas situaciones de estrés en la etapa adulta, como si la conducta materna protectora hubiera compensado los efectos negativos del estrés o como si el estrés recibido en la infancia fuera de intensidad leve y preparase a las crías a enfrentarse mejor a futuras nuevas experiencias estresantes”.

Así, los experimentos han demostrado que, al llegar a la edad adulta, las crías que habían recibido la atención de sus madres durante la infancia están más protegidas ante las situaciones de estrés: “tienen una menor reactividad endocrina al estrés y realizan estrategias de afrontamiento más activas ante nuevas situaciones estresantes”.

Además, estos ratones protegidos por su madre en la infancia muestran “menos interés por situaciones nuevas, probablemente reflejo de una disminución de su ‘búsqueda de sensaciones’, rasgo de personalidad que los psicólogos asocian a la predisposición a las adicciones. Los neurocientíficos han encontrado que algunos de los efectos “protectores” sólo estaban en las hembras, menos impulsivas cuando son adultas.

Fuente: 20 minutos