Síntesis biográfica del Dr. Carlos Juan Finlay

El doctor Carlos J. Finlay Barrés nació en la ciudad de Santa María del Puerto Príncipe, actual Camagüey, el 3 de diciembre de 1833. Su padre fue el doctor Edward Finlay y Wilson, médico inglés, natural de la Ciudad de Hull, condado de Yorkshire y su madre, Marie de Barrés de Molard Tardy de Montravel, de origen francés, natural de la isla de Trinidad.
Estudió parte de la instrucción primaria en Francia y Alemania, la enseñanza secundaria en el Liceo de Rouen, Francia y la carrera de medicina en el Jefferson Medical College de Philadelphia, Estados Unidos. En Cuba se formó como investigador.
Finlay dedicó su vida a solucionar los grandes problemas del cuadro epidemiológico de su época, hasta llegar a convertirse en un verdadero símbolo de la medicina cubana. El 15 de marzo de 1857 aprobó sus ejercicios de reválida en la Real y Literaria Universidad de La Habana. Los resultados de sus investigaciones aportaron descubrimientos sobre la importancia de la teoría metaxénica del contagio de enfermedades, el agente transmisor de la fiebre amarilla y las medidas epidemiológicas para erradicar la propia enfermedad, descubrimientos por los que fue propuesto para el Premio Nóbel de Fisiología o Medicina. Estos aportes científicos, así como la confirmación de la transmisión hídrica del cólera, fueron presentados ante las dos más importantes instituciones científicas del país, la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y se publicaron en las principales revistas médicas cubanas de la época. Lo esencial de sus descubrimientos fue presentado en importantes eventos internacionales.
La más reconocida autoridad europea en fiebre amarilla, el doctor Louis J. Béranger-Féraud, comentó ampliamente y en forma elogiosa la obra del doctor Finlay en varios capítulos de su clásico libro ¨ Teoría y clínica de la fiebre amarilla¨, París, 1890. Todo lo cual permite afirmar que los descubrimientos del sabio cubano eran conocidos y valorados favorablemente en medios científicos extranjeros de muy alta calidad. Cargado de legítimas glorias científicas y con el reconocimiento agradecido de su pueblo y de la humanidad, falleció en La Habana el 20 de agosto de 1915.
Muchos años más tarde la Academia de Ciencias de Cuba publicaba sus Obras Completas, La Habana, 1965-1981, en seis tomos, lo que permite hoy el estudio exhaustivo de su producción total, sin duda alguna el aporte más importante hecho por un cubano en el campo de las ciencias médicas. Por toda su labor científica se le confirió la distinción de “Benefactor de la Humanidad”. Es considerado uno de los microbiólogos más importantes de la historia universal de la Medicina.