Anuncia el Instituto Finlay de Vacunas nuevos hitos científicos

En primer plano, la DrC Dagmar García Rivera, vicedirectora de Investigación y Desarrollo del Instituto Finlay de Vacunas.

La investigación en vacunas antineumocócicas constituye actualmente uno de los frentes más relevantes dentro del desarrollo científico biomédico, debido al impacto global del Streptococcus pneumoniae, bacteria considerada una de las principales causas de enfermedades infecciosas bacterianas en la infancia temprana y un agente significativo de morbilidad y mortalidad también en adultos mayores. A pesar de las altas coberturas de inmunización existentes en el mundo, las enfermedades neumocócicas continúan provocando millones de fallecimientos, especialmente por manifestaciones invasivas como meningitis, sepsis y bacteriemia, así como por cuadros mucosales frecuentes tales como neumonía, otitis media, sinusitis y conjuntivitis.

En este contexto, especialistas del Instituto Finlay de Vacunas han presentado avances sustanciales en su programa de desarrollo de vacunas conjugadas multivalentes frente al neumococo, una estrategia imprescindible si se tiene en cuenta que existen más de cien serotipos bacterianos identificados y que entre 23 y 25 concentran la mayor relevancia clínica en humanos. El diseño de formulaciones capaces de cubrir múltiples serotipos implica retos científicos y tecnológicos de alta complejidad, tanto en la selección antigénica como en los procesos de producción, validación y control de calidad.

Como resultado de más de una década de investigación se logró desarrollar una vacuna heptavalente, registrada e introducida en 2024 en el sistema sanitario para su aplicación en niños de dos años. Sobre la base de esa plataforma tecnológica se diseñó posteriormente una formulación de once serotipos que actualmente se encuentra en fase clínica, así como un candidato de dieciséis serotipos en fase preclínica evaluado en modelos animales. Estas formulaciones buscan ampliar la cobertura frente a cepas epidemiológicamente relevantes y optimizar la protección poblacional.

El candidato vacunal de once valencias constituye el eje central de los estudios actuales. La decisión de avanzar directamente a ensayos clínicos fase 2-3 se sustentó en la experiencia acumulada con la formulación previa, el conocimiento de su perfil de seguridad y la similitud tecnológica entre ambas. Dichos estudios se realizan en adultos mayores de 50 años y también incluyen protocolos en lactantes, lo que exige una logística clínica particularmente rigurosa, dada la complejidad metodológica y ética de la investigación en poblaciones pediátricas tempranas.

Los ensayos se desarrollan en escenarios de atención primaria de salud, lo cual representa un modelo de investigación clínica de alta exigencia organizativa, pero con ventajas en términos de representatividad poblacional y evaluación del impacto real en condiciones comunitarias. Esta estrategia permite generar evidencia robusta sobre efectividad, seguridad e impacto epidemiológico en contextos reales de aplicación.

Los datos obtenidos en campañas previas de inmunización aportan evidencia relevante. En una intervención realizada entre 2017 y 2019 en niños de uno a cinco años se alcanzó una cobertura superior al 90 %. Antes de la vacunación, las tasas de enfermedad invasiva oscilaban entre 3.1 y 9.1 por cada 10 000 menores; tras la intervención, la incidencia en el grupo de uno a cuatro años descendió a cero y se mantuvo cercana al uno por ciento en el resto de las edades. Asimismo, la vigilancia epidemiológica mostró que los casos posteriores correspondieron a niños no vacunados.

El seguimiento clínico también evidenció diferencias significativas en hospitalización por neumonía severa: la tasa en niños vacunados fue de 3.14, mientras que en no vacunados alcanzó 123.67, lo que indica un riesgo marcadamente superior de ingreso en unidades de cuidados intensivos en ausencia de inmunización. Estos resultados refuerzan el valor de las vacunas conjugadas multivalentes como herramienta esencial de prevención y control de enfermedades neumocócicas.

El progreso de estas investigaciones demuestra la capacidad de la ciencia inmunológica para generar soluciones tecnológicas de creciente sofisticación, así como la importancia de continuar innovando en plataformas vacunales que permitan ampliar la cobertura antigénica y responder a los desafíos epidemiológicos futuros. Tales desarrollos consolidan el papel de la investigación inmunológica como pilar fundamental en la protección de la salud poblacional y en el avance del conocimiento biomédico aplicado.

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