Programa de Enfermedades Crónicas no trasmisibles

Una investigación de la prestigiosa Clínica Mayo (EE.UU.) ha concluido tras el examen de más de 3.600 cerebros postmortem (de los que 1.375 tenían alzhéimer confirmado) que la proteína tau es la máxima responsable de la pérdida y deterioro de la memoria cognitiva en la enfermedad de Alzheimer. El estudio ha sido publicado en la revista Brain.

Según los resultados de la investigación, la proteína amiloide, también característica de la enfermedad de Alzheimer, no es la principal culpable de esta grave enfermedad sino la proteína tau. “Durante los últimos 25 años nos hemos centrado la proteína amiloide”, acalara Melissa Murray, coautora del estudio. Sin embargo, en el nuevo trabajo los científicos analizaron simultáneamente el progreso de ambas proteínas, tau y amiloide, en varios miles de cerebros postmortem de pacientes de distintas edades y en diferentes etapas de la demencia, donados a la ciencia.

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El aceite de pescado son capaces de cruzar del torrente sanguíneo hasta las células del corazón donde trabajan para estabilizar el ritmo cardiaco y proteger contra los ataques al corazón. Esto es particularmente importante para las personas con epilepsia, ya que tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir un ataque cardiaco que los que no padecen la afección.

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Se calcula que en el mundo hay 2,3 millones de personas con esclerosis múltiple (EM), uno de los trastornos neurológicos más comunes que causa la discapacidad en adultos jóvenes.

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Uno de los elementos que no faltan en nuestra cocina más tradicional es el ajo. Mucho hemos oído de sus propiedades y beneficios para la salud. Pero ahora, de manos de la medicina tradicional asiática, se está poniendo de moda una nueva forma de consumir este producto. Es el «ajo negro».

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La dalia, una flor que generalmente tiene un uso decorativo, ha pasado de los jardines y macetas a los laboratorios. Científicos de la Universidad Autónoma Chapingo, en México descubrieron que sus tubérculos son ricos en insulina, un polisacárido formado por moléculas de fructuosa que ayuda a equilibrar los niveles de insulina en la sangre y a controlar la diabetes.

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Un descanso nocturno adecuado siempre se ha asociado a una mejor salud cardiovascular, ahora un estudio realizado por investigadores de los Países Bajos afirma que dormir al menos siete horas reduce un 65 por ciento el riesgo cardiovascular si se lleva una vida saludable.

Concretamente, y según un estudio publicado en European Journal of Preventive Cardiology, aquellas personas que, además de llevar unos hábitos de vida saludables (realizar actividad física de forma regular, mantener una dieta equilibrada, moderar el consumo de alcohol y no fumar), duermen un mínimo de siete horas al día, reducen hasta en un 65% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y hasta un 83% el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular en comparación con aquellas personas que no siguen ningún hábito saludable. Leer más

La presión dentro de las arterias permite que ésta circule para abastecer las necesidades de los diferentes órganos del cuerpo, para que reciban oxígeno y nutrientes. La fuerza del latido del corazón mantiene esa presión. Cuando dormimos o descansamos esa presión disminuye y durante la actividad o el ejercicio aumenta.

Es normal que la presión varíe de una persona a otra; pero cuando permanece la mayor parte del tiempo elevada, se deben tomar medidas correctivas. Cuando la presión está por encima de ciertos límites de forma permanente daña las paredes de los vasos y arterias, así como del corazón, cerebro, riñones provocando enfermedades muy serias. Estos daños suelen sobrevenir lentamente durante el transcurso de años sin que la persona lo perciba, y muchos son irreversibles cuando se descubren.

En nuestro país una de cada tres personas adultas (mayores de 18 años) sufre algún grado de hipertensión. Sin embrago es posible prevenir el riesgo que significa la presión alta cuando esta se detecta y se corrige a tiempo.

¿Qué significan las cifras al tomar la presión arterial?

La presión se mide utilizando dos cifras: la máxima y la mínima. La primera corresponde a la presión en el momento de la contracción cardíaca y la segunda al momento en el cual el corazón se relaja y descansa entre latido y latido.

Una persona con presión arterial de 140/90 o más, comprobada por lo menos en 3 ocasiones se dice que es hipertensa.

Las personas con presión arterial ligeramente por encima de 120/80 forma una categoría de alto riesgo para el desarrollo de hipertensión. Esta condición se le llama prehipertensión y exige cambios en el estilo de vida para evitar el desarrollo de la enfermedad.

¿Quienes tienen riesgo de ser hipertensos?

Personas que tienen:

– Historia familiar de padre o madre hipertensa; con enfermedad cardíaca o con diabetes.

– Mas de 60 años de edad

– Sobrepeso u obesidad y sobre todo obesidad central (grasa acumulada en el abdomen)

– Colesterol y triglicéridos elevados en sangre

– Malos hábitos dietéticos (consumo excesivo de grasas, sal; y pocas frutas y verduras)

– Poca actividad física

– Consumo excesivo de alcohol

– Hábito de fumar

¿Qué factores ambientales contribuyen a la hipertensión arterial?

Nuestro actual estilo de vida, con mayor estrés, sedentarismo, comidas rápidas y ricas en grasas, grandes porciones, ha incrementado el número de personas con sobrepeso u obesidad del país, y por lo tanto también el riesgo de padecer hipertensión arterial.

El sedentarismo se ha transformado en un gran problema, vivimos apurados pero mucho más quietos. Reemplazamos las horas de recreación o deporte fuera del hogar, por horas de televisión y computadoras.

El consumo de alimentos como aperitivos, picadas, bizcochos, pizzas, helados, refrescos o jugos azucarados, aumentan la grasa, la sal y sobre todo las calorías de la dieta. También se ve reducido el consumo de frutas, verduras y leche.

El hábito de fumar acelera el pulso, aumenta la presión arterial y disminuye la capacidad de la sangre de transportar oxígeno, así como también daña las arterias favoreciendo la aterosclerosis

¿Cuáles son las medidas del tratamiento?

Perder peso: No solo disminuye la hipertensión arterial, sino que contribuye a revertir el daño cardíaco causado por le hipertensión y previene la aparición de enfermedades como la diabetes

Dejar de fumar: Es una de las medidas más importantes para mejorar su salud.

Comer adecuadamente: Algunas estudios muestran que una alimentación baja en sal y grasas, rica en frutas, verduras, granos, vitaminas y minerales puede, descender significativamente la presión arterial.

Hacer ejercicio físico: Una actividad aeróbica regular, como por ejemplo caminar tres o cuatro veces a la semana durante 45 minutos, puede descender los valores de presión arterial.

Limite el alcohol: limite el alcohol al máximo.

Trate de reducir el estrés: Los factores emocionales tienen un rol importante en la hipertensión, según algunos estudios podrían ser útiles técnicas de relajación u otras terapias para mejorar el manejo de situaciones de estrés.