«Enseñar» a ver

Más del 75 % de las causas de discapacidad visual son evitables, alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, alrededor de 253 millones de personas en el mundo viven con baja visión o ceguera, aun cuando las estrategias de prevención de ambas discapacidades se encuentran entre las intervenciones más costo-efectivas en la atención sanitaria.

«Pero esta prevención depende en gran medida de la promoción de salud y la percepción de riesgo, así como de una correcta orientación a la población y a los familiares de las personas que viven con alguna de esas discapacidades», insistió a Granma, la doctora Yani González Cabrera, especialista de primer grado en Oftalmología y Medicina General Integral, y jefa del Servicio de Baja Visión del Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer.

Para la entrevistada, esta es una prioridad del Programa Cubano de Baja Visión. «En todos los centros oftalmológicos del país, presentes en cada provincia y el municipio especial Isla de la Juventud, contamos con equipos multidisciplinarios de baja visión, constituidos por oftalmólogos, optómetras, sicólogos, trabajadores sociales…

«En ellos se les ofrece a las personas discapacitadas un trato integral; no los vemos como pacientes, porque la discapacidad visual no es una enfermedad, sino la consecuencia de una afección oftalmológica no tratada a tiempo o adecuadamente», explicó la también profesora asistente.

Ya sean niños o adultos, enfatizó, «el principio fundamental es lograr que potencialicen su resto visual, ese que le ha quedado después de una enfermedad oftalmológica, y reinsertarlos a la sociedad. Se trata de que los adultos retomen su vida cotidiana –la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales desempeña un rol importante– y en el caso de los menores, lograr que puedan entrar a las escuelas de enseñanza regular».

Vea la noticia completa.

Fuente: Periódico Granma, Cuba – 11 de noviembre de 2018