Noticias Médicas

Hallan más vínculos genéticos con la obesidad

Una nueva investigación ofrece más evidencias de que los genes influyen de manera significativa en la obesidad.

Los hallazgos podrían ayudar a explicar por qué algunas personas son más propensas a aumentar de peso y a contraer afecciones relacionadas con la obesidad, dijeron los investigadores.

Los investigadores analizaron muestras genéticas de más de 300,000 personas e identificaron más de 140 localizaciones en sus muestras de ADN que podrían tener un papel en la obesidad. También localizaron nuevas vías biológicas que tenían un papel importante en el peso corporal y en la distribución de la grasa.

Los hallazgos aparecen en dos estudios sobre la misma temática publicados el 11 de febrero en la revista Nature.

Se trata del primer paso hacia la identificación de los genes individuales implicados en la forma y el tamaño corporal, según los investigadores. Las proteínas producidas por los genes podrían servir como objetivo para el desarrollo de nuevos medicamentos para combatir con la obesidad.

Uno de los estudios se centró en los genes que afectan al lugar en que se almacena la grasa en el cuerpo, que afecta al riesgo para la salud. Por ejemplo, las personas con más grasa en el abdomen tienen más probabilidades de sufrir afecciones metabólicas como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares que las que tienen más grasa en las caderas o distribuida por todo el cuerpo.

“Necesitamos conocer estas localizaciones genéticas porque los distintos depósitos de grasa suponen riesgos distintos para la salud”, dijo en un comunicado de prensa del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan la autora principal, Karen Mohlke, profesora de genética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte.

“Si podemos averiguar qué genes influyen en el lugar donde se deposita la grasa, eso podría ayudarnos a comprender el mecanismo biológico que conduce a varias afecciones de la salud, como la resistencia a la insulina y la diabetes, el síndrome metabólico y las enfermedades cardiacas”, explicó.

16/2/2015

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=86274

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Día Internacional del Cáncer Pediátrico

En muchos países el cáncer es la segunda causa de muerte en niños mayores de un año, superada sólo por los accidentes. La incidencia anual para todos los tumores malignos es de 12,45 por 100.000 niños menores de 15 años. Afortunadamente, en los últimos años se han registrado avances muy importantes en el tratamiento del cáncer infantil, a tal punto que en pocas especialidades los resultados terapéuticos observados durante las últimas dos décadas pueden ser comparables con los de la oncología pediátrica.

Un ejemplo es la leucemia aguda, una enfermedad que hasta hace 30 años era considerada inevitablemente fatal, con algunas remisiones temporales que después no podían mantenerse. En la actualidad la leucemia aguda linfoblástica, la variedad más frecuente en la infancia, tiene una sobrevida a 5 años que supera el 70%, lo que implica que la mayoría de los pacientes pueden curarse definitivamente.

Se han obtenido progresos similares en el tratamiento de los tumores sólidos. Al inicio, cuando la cirugía era el único tratamiento disponible, la supervivencia a los 2 años oscilaba entre 0 y 20% con una mortalidad perioperatoria muy alta. Al poco tiempo de que se introdujera la radioterapia como tratamiento sistemático en la oncología pediátrica, comenzaron a verse buenos resultados en la enfermedad de Hodgkin y en el tumor de Wilms. La quimioterapia, por su parte, comenzó a usarse en las recaídas como un último recurso, pero luego al comprobarse su utilidad, fue agregándose como una tercera opción terapéutica que se administraba como complemento de la cirugía o la radioterapia. Lo cierto es que a lo largo de este período de utilización combinada de estos procedimientos ha incrementado significativamente la supervivencia a largo plazo en los tumores infantiles (1).

15/2/2015

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=86272

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La maldita palabra “amar”

Es muy curioso el modo en que empleamos las palabras. Hay un diccionario secreto que cada uno guarda en su corazón. El eco feliz o sombrío de un sonido que encierra significados que no podríamos comunicar a nadie. Mientras suponemos que hablamos deslizándonos sobre un código compartido todos guardamos sentidos propios que los demás ignoran. La ilusión de transparencia del lenguaje oculta su opacidad y su misterio verdaderos.

Las palabras son promiscuas, traicioneras, “putitas”, como gustaba llamarlas Julio Cortázar. Inasibles como mujeres de humo. Traidoras e incorregibles, siempre le dan la razón a quien las pronuncia. Pero su desgracia es también su virtud. Su perpetua metamorfosis les concede el don de la posibilidad infinita y la libertad más salvaje. Así son, aunque nos neguemos a esa realidad.

Cuando decimos “amar”, ¿todos entendemos lo mismo?

Hasta qué punto la cultura, la formación disciplinar, la experiencia subjetiva, el éxito o el fracaso personal modulan los significados que les asignamos a esa palabra tan inasible. Cuentan que cuando se le preguntaba a San Agustín qué cosa era el tiempo respondía: “es eso que si no te lo preguntan sabes qué es pero si te lo preguntan no puedes decirlo”. Es posible que “amar” pertenezca a esa clase de términos que huyen de la definición derramándose sobre las personas sin que nadie pueda nombrarlo. El amor se define a través de sus historias. Es actuándolo como se acaba por comprenderlo. Sus razones se piensan con el cuerpo pero huyen del lenguaje. No hay más conocimiento acerca del amor que aquel que se saborea y no el que se sabe. El discurso que habla el amor pasa a través de la lengua y estalla en fragmentos de significado a los que Roland Barthes le dedicó uno de sus mejores libros.

Es muy posible que usted o yo hayamos sentido la potencia de esa fuerza que pugna por concretarse en acto. Una ebullición que nos confunde y nos estimula hasta los bordes de la razón. Intoxicados por sus vapores sin nombre, aturdidos y ciegos es cuando al fin comprendemos de qué se trata la cosa. Una búsqueda furiosa que nos atraviesa pero que en el preciso momento en que se encuentra con lo buscado alcanza su derrota. No hay amores satisfechos. Mientras vive el amor coquetea con la muerte. Se asoma al abismo, desafía a sus precipicios, desprecia la seguridad y los refugios. El amor nunca tiene futuro. Es un puro presente que estalla sin medida y que escupe a la cara de todo pronóstico su desprecio por lo que pueda pasar y su adoración por lo imprevisible. Sólo lo que tiene explicación es cauto, prudente, sensato. El amor es precisamente lo que se opone a eso.

14/2/2015

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=61188

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Las siestas podrían mejorar la salud

Unas siestas diurnas breves podrían proteger de los efectos nocivos para la salud de dormir mal de noche, sugiere un estudio reciente.

Específicamente, las siestas parecieron restaurar a la normalidad los niveles de las hormonas y las proteínas involucradas en el estrés y en la función inmunitaria en el estudio.

El pequeño estudio incluyó a once hombres sanos de 25 a 32 años. Los investigadores restringieron el sueño de los voluntarios a apenas dos horas por noche. El día siguiente, tenían un aumento de 2.5 veces en los niveles de norepinefrina, una hormona del estrés que aumenta el ritmo cardiaco, la presión arterial y el azúcar en sangre.

También tenían unos niveles más bajos de una proteína llamada interleucina 6, que combate a los virus.

En otra noche, el sueño se limitó de nuevo a dos horas. Pero al día siguiente se les permitió tomar dos siestas de 30 minutos. Tras las siestas, los niveles de norepinefrina y de interleucina 6 de los hombres eran normales.

El estudio aparece en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

“Nuestros datos sugieren que una siesta de 30 minutos puede revertir el impacto hormonal de una noche en que se durmió mal”, señaló el autor del estudio, Brice Faraut, de la Universite Paris Descartes-Sorbonne Paris Cite, en Francia. “Este es el primer estudio en encontrar que la siesta podría restaurar los biomarcadores de la salud neuroendocrina e inmunitaria a niveles normales”, señaló en un comunicado de prensa de la revista.

13/2/2015

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El desempleo puede fomentar una quinta parte de los suicidios en todo el mundo, según un estudio

No tener trabajo podría tener un papel en aproximadamente una quinta parte de los suicidios que se comenten en todo el mundo cada año, según sugiere un estudio reciente.

Los investigadores suizos analizaron los datos de 63 países en cuatro regiones del mundo, y hallaron que el desempleo se asoció con un aumento de entre el 20 y el 30 por ciento del riesgo de suicidio.

Entre 2000 y 2011, el total de suicidios de todos los países fue de aproximadamente unos 233,000 al año, y estar desempleado se asoció con aproximadamente 45,000 (un quinto) de esos suicidios.

Aunque la cantidad de suicidios relacionados con el desempleo aumentó en aproximadamente 5,000 casos durante la crisis económica reciente en 2008, este análisis muestra que el riesgo de suicidio entre las personas sin trabajo es alto incluso en los tiempos de bonanza económica, según los autores del estudio publicado el 10 febrero en la revista The Lancet Psychiatry.

Los resultados sugieren que los efectos mentales perjudiciales del desempleo se han de tomar en cuenta en las estrategias de prevención del suicidio durante los momentos en que la economía va bien y va mal, dijeron los investigadores.

También hallaron que tanto los hombres como las mujeres de todas las edades son igualmente vulnerables a los efectos de la pérdida del empleo.

“Nuestros hallazgos revelan que la tasa de suicidio aumenta seis meses antes de un aumento en el desempleo. Además, nuestros datos sugieren que no cada vez que se pierden trabajos se produce necesariamente el mismo impacto, ya que el efecto sobre el suicidio parece ser más fuerte en los países en que no tener trabajo no es habitual”, dijo el autor del estudio, Carlos Nordt, del Hospital Psiquiátrico Universitario de la Universidad de Zúrich.

12/2/2015

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_150940.html

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Unos niveles bajos de vitamina D en la niñez podrían aumentar los riesgos de problemas cardiacos, según un estudio

Los adultos que tenían unos niveles bajos de vitamina D cuando eran niños y adolescentes podrían ser más propensos a sufrir un endurecimiento de las arterias, según un nuevo estudio.

El endurecimiento de las arterias se asocia con las enfermedades cardiacas.

El estudio contó con más de 2,000 personas en Finlandia. Se midieron sus niveles de vitamina D entre los 3 y a los 18 años de edad, y les realizaron pruebas sobre el endurecimiento de las arterias entre los 30 y a los 45 años de edad.

Los que tenían los niveles de vitamina D más bajos cuando eran niños tenían un riesgo mucho mayor de endurecimiento arterial cuando eran adultos, según el estudio publicado en línea el 10 de febrero en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

Este vínculo fue independiente de otros factores de riesgo de las enfermedades cardiacas, como la hipertensión, fumar, una mala alimentación, no hacer ejercicio y la obesidad.

Solamente se observó una asociación entre los niveles de vitamina D en la niñez y la salud cardiaca en un momento posterior. El estudio no probó que hubiera una relación de causa y efecto.

Se necesita más investigación para saber si los niveles bajos de vitamina D contribuyen al endurecimiento de las arterias, pero los hallazgos hacen hincapié en la necesidad de asegurarse de que los niños obtienen unos niveles adecuados de vitamina D de su dieta, dijo en un comunicado de prensa de la revista el autor del estudio, el Dr. Markus Juonala, especialista en medicina interna y endocrinólogo en la Universidad de Turku, en Finlandia.

Los estudios anteriores han hallado una conexión entre los niveles bajos de vitamina D y un riesgo mayor de accidente cerebrovascular y ataque cardiaco, según la información de respaldo de los investigadores. También dijeron que los niveles bajos de vitamina D son habituales en los niños de todo el mundo.

11/2/2015

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_150916.html

Medlineplus

Unos investigadores identifican 8 señales de muerte inminente

Unos investigadores afirman que han identificado 8 señales físicas específicas que indican con firmeza que alguien con un cáncer avanzado está viviendo sus últimos días.

Los investigadores se centraron en las señales características que presenta un paciente al que le quedan, como mucho, solamente tres días de vida. Se espera que esta información ayude a los familiares y a los demás cuidadores a manejar mejor una muerte inminente, además de a que estén más preparados para las decisiones que se tengan que tomar durante la atención del final de la vida.

“Creo que el mensaje de fondo es que nuestro estudio identificó varias señales clásicas que los médicos, los enfermeros e incluso los familiares cuidadores pueden observar a pie de cama, lo que puede ayudarles a determinar con confianza que el paciente está en el fin de sus días”, dijo el autor del estudio, el Dr. David Hui, profesor asistente en el departamento de cuidados paliativos y medicina de rehabilitación del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, en Houston.

Hui también afirmó: “creemos que estas señales podrían aplicar tanto a los pacientes de cáncer como a los que no tienen cáncer, porque estas señales se producen como parte del proceso natural de estar muriendo”.

Hui y sus colaboradores informaron de sus observaciones en la edición en línea del 9 de febrero de Cancer.

Para recopilar su lista, los investigadores monitorizaron los cambios físicos que se produjeron justo antes de la muerte de más de 350 pacientes de cáncer en etapa avanzada. Recibían tratamiento en uno de estos dos centros oncológicos: uno en Estados Unidos y otro en Brasil. Todos los pacientes estaban en la unidad de cuidados paliativos de agudos (del final de la vida).

Se tomó nota de los cambios físicos dos veces al día, según el estudio.

Durante este periodo de tiempo, más de la mitad (el 57 por ciento) de los pacientes fallecieron. Y al final, los autores se decidieron por ocho indicadores que parecían ser los que predecían la muerte inminente con la mayor exactitud.

Éstos eran: la incapacidad de cerrar los párpados; la disminución de la capacidad de reaccionar a la estimulación visual; la reducción de la capacidad de reaccionar a los sonidos y a las palabras; la caída de la musculatura facial; que las pupilas no reaccionen; la hiperextensión del cuello (esto provoca que la cabeza se incline más hacia atrás al acostarse); gruñidos de las cuerdas vocales, y una hemorragia del tracto digestivo superior.

10/2/2015

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_150887.html

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