Cómo enfrentarse a la ‘cibercondría’

La información sobre salud que hay disponible en la actualidad en internet es prácticamente inabarcable. Y cualquiera con un simple ordenador o teléfono móvil tiene acceso a ella de forma inmediata. Esto, que tiene su lado positivo, también puede ser peligroso y hoy en día ya se está hablando de la cibercondría o hipocondría digital para describir el comportamiento de una persona que busca de forma obsesiva información médica en internet para comprobar si los síntomas que tiene, o cree tener, se deben a una enfermedad grave.

Para tratar y abordar esta problemática, en el marco del Mobile Week Barcelona, un espacio abierto de reflexión en torno al impacto de la tecnología digital en la sociedad, han organizado un taller que se celebró en las instalaciones del Colegio de Médicos de Barcelona para hablar de todo ello. Paula Gubern, médico internista del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona y Xavier Durà, residente de cuarto año en el mismo centro, fueron los encargados de dirigir la sesión.

“Internet es un arma de doble filo y así lo hemos querido transmitir. Puede ayudar mucho, pero también ofrece demasiada información y para gente que no tenga los conocimientos o el entrenamiento adecuado puede ser muy difícil distinguir lo que es fiable de lo que no” explica Paula Gubern.

Fuente de información

Pero con los datos en la mano, es incuestionable que el Dr. Google es cada vez más onmipresente en la vida diaria de todos, y que es necesario entender que esto es una transformación que ha venido para quedarse. “Ahora mismo hasta un 80% de la población española usa internet para buscar temas relacionados con la salud y hasta un 60% lo hace para buscar sobre su propia enfermedad. En cambio, otras fuentes de información no tienen tanto peso, como los médicosque son consultados en un 70% de los casos o los farmacéuticos en un 40%” continúa explicando Gubern.

Todo esto desemboca en una situación en la que mucha gente acaba utilizando un motor de búsqueda como es Google para autodiagnosticarse. Si bien internet puede resultar positivo y ser el empujón de algunos para consultar a un centro de atención médica, leer constantemente sobre síntomas y enfermedades puede generar angustia y preocupación innecesaria. “Es una situación un poco paradójica. A la gente le preocupa poder tener las enfermedades más graves, pero luego no van al médico a tratarse esta enfermedad. El autodiagnóstico es peligroso, pero más aún la automedicación” añade Paula Gubern.

Aunque en el taller se destacó el peligro que puede suponer internet usado de una forma sin filtros, también se han querido transmitir mensajes positivos. “Hay que entender que es una herramienta de mediación entre el paciente y el médico. Los tiempos han cambiado y hemos de reconocer que internet puede ser una herramienta útil y usarlo en beneficio del paciente” apunta Gubern, quien además señala que existen ya toda una serie de webs de consulta que son útiles, así como otros elementos que pueden ser valiosos en la consulta y que se han facilitado durante el taller.

Difícil diagnóstico de  la ‘cibercondría’

 La hipocondría está reconocida como un trastorno por ansiedad. Sin embargo, su diagnóstico es muy complejo y difícil, haciendo necesario el descartar que el paciente padezca realmente la enfermedad que él supone, practicándose muchas veces pruebas que no aportan valor pero que si ayudan a darle tranquilidad. “No existe ahora mismo ningún protocolo como tal cuando se presenta un caso de estas características en la consulta y solo los casos más extremos acaban en manos de especialistas de salud mental” explica Gubern.

La médico del Hospital Valle de Hebrón reconoce que muchas veces los especialistas se ven en una situación comprometida cuando se deben enfrentar a este tipo de situaciones. “Es difícil explicar que no todo lo que se puede hacer se debe hacer. Nuestro trabajo como médicos no es ofrecer al paciente todas las opciones que tiene, sino aquellas que se adecúan a sus características y que pueden ser el mejor tratamiento. Esto no siempre lo entienden los pacientes o sus familias”.

Ante situaciones complejas, muchas veces estos pacientes o familiares optan por hacer sus propias búsquedas intentando encontrar por sus propios medios la solución a un problema complejo. “Pero no es un tema solo de información, sino también de saber interpretarla. Nuestro papel como profesionales de la salud también debe ser el de actuar como mediadores imparciales entre la enfermedad y la evolución natural de la misma. Es algo complicado para los pacientes y que nosotros podemos poner en práctica gracias a una distancia emocional que ellos no tienen” termina explicando Gubern.

Sin embargo, en el taller también se ha querido insistir en los aspectos más positivos de la irrupción de internet, ofreciendo no solo webs de consulta sino también aplicaciones o herramientas de automedida que pueden ser útiles. “El médico también ha de entender que debe actualizarse y esto es un acicate para ellos, ya que no puede ser que los pacientes dispongan de más información que ellos”.


FUENTE: DIARIO MÉDICO

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