Fidel preguntó a Castañal muchos detalles del equipamiento.

Tras los modernos equipamientos en hospitales, policlínicos y el resto de las instalaciones de la Salud en Camagüey se encuentra el quehacer anónimo de los trabajadores del Centro de Ingeniería Clínica y Electromedicina de la provincia, que posibilitan el funcionamiento y la reparación de esos medios.

Desde el año 1969, José Ricardo Castañal Pérez labora en esas funciones en la capital agramontina, para lo cual viaja cada día desde y hasta su poblado de residencia, Senado, en el municipio de Minas —40 kilómetros al norte de la ciudad—,  una extenuante rutina que no le impide continuar.

En otros locales de la urbe se realizaban estas tareas, hasta que el 10 de marzo de 1987 se crea el actual Centro de Electromedicina, cercano al hospital provincial “Manuel Ascunce Domenech”, a cuya inauguración ese día asistió el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

“Él me pregunta: ¿Cuántos años usted lleva aquí? Y yo, que estaba tenso, porque tenía enfrente de mí al máximo dirigente de la Revolución, un personaje político a nivel mundial, le respondí: Desde el ’70; y me rectificó: Noo, usted solo lleva aquí dos o tres días”.

Castañal tenía sobre su mesa de trabajo un equipo marca Philips de procedencia holandesa, que acababa de arreglar, y tal vez eso le llamó la atención al Comandante.

“Me preguntó si eran mejor que los del CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica), e imagínate, me puso en una disyuntiva, porque los de la Philips realmente eran los más sofisticados y los que se usaban en aquel entonces en la sala de Terapia Intensiva del Hospital Provincial”.

Técnico en equipos médicos, Castañal Pérez conserva fotos, y en el salón de entrada del Centro de Electromedicina también hay algunas copias, que dan fe de su intercambio con Fidel.

Ese día sabían que él inauguraría el Centro, pero su recorrido por otros lugares de la provincia se extendió, porque, “como pudimos comprobar nosotros, le gusta indagar, preguntar hasta el último detalle”.

Fidel: conversador e interesado por todo

Aquella noche, como era habitual, en el mismo departamento de trabajo de Castañal estaba Leonel Vals León, quien también pudo estrecharle la mano a Fidel.

“Cuando escuchamos la gritería de los muchachos en la Universidad de Ciencias Médicas, que también la visitó ese día, ya sabía que estaba al llegar, y lo hizo más o menos entre 8:10 y 8:20 de la noche”.

“Recuerdo que celebró mucho la estructura del taller, las luminarias, porque como llegó ya de noche, se pudo percatar que había buena luz, además de que es necesaria para nuestro trabajo”.

Luego de visitar cada departamento, saludar a cada uno de los que allí estaban y dialogar, fue para el patio a reunirse con todos nosotros y darnos su criterio, pero en una escalera por la que bajaba por poquito se cae  —recuerda Leonel— y recomendó que le colocaran pasamanos, porque lo mismo le podía suceder a un trabajador, y así lo hicimos, y allí está hasta hoy.

Con 39 años en la electrónica médica, Leonel Vals recuerda que en la inauguración del Centro de Electromedicina de Camagüey, Fidel examinaba cada detalle de la instalación, preguntaba e intercambiaba con todos.

“No hubo nadie que se quedara sin darle la mano, un detalle en el que siempre me he fijado, igual que Guayasamín, y ese día tuve la oportunidad de verlo de cerca, y cómo las empleaba cuando discurseaba.

Según cuenta Leonel, ese día también estaba un compañero que como el líder de la Revolución, había nacido en Birán. Él le pregunta si se acordaba de sus coterráneos de Birán, y Fidel se vira y le inquiere: ¿De quién tú eres hijo? Se trataba del nieto de Quintín Lezcano, que era panadero y le vendía panes a la familia de Fidel.

“Enseguida comenzaron a recordar varias personas que eran conocidas de ellos. Fidel se acordó de todo el mundo, y les envió saludos por medio de ese compañero, a su abuelo y a su padre”.

Garantes de la vitalidad médica

El próximo 2017 se cumplirán 30 años de que Fidel Castro inaugurara el Centro de Ingeniería Clínica y Electromedicina de Camagüey, una noche de la que guardan recuerdos para siempre hombres como José Ricardo Castañal Pérez y Leonel Vals León.

Ellos, y el resto del colectivo, son garantes de la vitalidad de los equipos médicos y de la salud en general, que en medio de afectaciones económicas, se mantienen activos para contribuir a la recuperación del paciente gracias al ingenio de los trabajadores de la institución.

Tan solo en el primer semestre del presente calendario, su movimiento de innovadores y racionalizadores le ha ahorrado al país un cuarto de millón de pesos.

Otra muestra de que el bienestar del pueblo siempre ha sido prioridad en la obra del Comandante en Jefe. (Fotos del autor y cortesía de José R. Castañal Pérez)

 

Casi 30 años después, Castañal recuerda cada detalle del encuentro con Fidel.

 

Fidel examinó cada detalle de la instalación, rememora Leonel Vals.

(Fotos cortesía de José R. Castañal Pérez)

Tomado de: www.cadenagramonte.cu

Che, ciudadano cubano por nacimiento

Desde 1959 el pueblo cubano consideró al Che como uno de los suyos. Y el Guerrillero Heroico correspondió totalmente a ese afecto

 Foto: Archivo

Foto: Archivo

Aquella mañana los repartidores de periódico voceaban la noticia a pleno pulmón: «Che, ciudadano cubano». Se referían a la nota informativa que encabezaba la columna uno de la primera plana del periódico Revolución, en su edición del martes 10 de febrero de 1959, y que divulgaba la Ley Fundamental promulgada por el Gobierno Revolucionario en una sesión iniciada el 7 de febrero y finalizada en la madrugada del siguiente día.

Esta Ley de leyes se basaba esencialmente en el texto progresista de la Constitución de 1940, aunque incorporaba artículos netamente revolucionarios acordes con el momento en que vivía entonces Cuba. Y en su acápite 12 especificaba que «son cubanos por nacimiento […]  los extranjeros que hubiesen servido a la lucha contra la tiranía derrocada el día 31 de diciembre de 1958 en las filas del Ejército Rebelde durante dos años o más, y hubiesen ostentado el grado de comandante durante un año por lo menos».

Según testimonio de Luis Buch, secretario del Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario desde enero de 1959 hasta marzo de 1962, uno de los artículos más discutidos de la Ley Fundamental fue precisamente el número 12, el de la ciudadanía, «pues cuando propuse que fuera reconocido el Che como ciudadano cubano por nacimiento, el Presidente Urrutia reclamó esa condición para todos los extranjeros que habían pertenecido al Ejército Rebelde».

Urrutia era el clásico abogado de la clase media alta, con todos sus prejuicios clasistas, y el Guerrillero Heroico le resultaba demasiado radical. Proseguía Buch: «Los ministros no estuvieron de acuerdo con su posición. Sin apoyo alguno, a duras penas aceptó que el Che era una excepción y que a los otros extranjeros se les reconociera la ciudadanía cubana por naturalización. No cabe la menor duda de que su actitud en el caso de obstaculizar el reconocimiento al Che, respondía a su formación ideológica».

Aprobado ese artículo y los demás que conformaban la ley Fundamental, ya en horas de la madrugada del 8 de febrero, Buch dio instrucciones para que localizaran al Che y lo citaran con urgencia a su despacho. Al informársele de lo acordado por el Consejo de Ministros, el Che estimó inmerecido el reconocimiento. Relataría años después Buch: «Según él, solo había luchado en Cuba como hubiera hecho en cualquier otra parte del mundo, por la libertad de un pueblo».

«Un honor de tal magnitud no puede rehusarse, pues sería un desaire al pueblo de Cuba y al Gobierno Revolucionario», entonces le argumentó Buch. El Che, emocionado, lo abrazó. Juntos entraron al salón donde todavía estaba el Consejo de Ministros en pleno y recibió la congratulación de los presentes. Hubo quien le pidió que dijera unas palabras, pero el Guerrillero Heroico rehusó. «Así era de modesto y sencillo», diría Buch a un periodista décadas después.

El acuerdo del Consejo de Ministros fue publicado en una edición extraordinaria de la Gaceta Oficial, fechada el 7 de febrero, pero la información no llegó a la prensa hasta el lunes 9, fecha que se ha tomado como referencia.

Desde 1959 el pueblo cubano consideró al Che como uno de los suyos. Y el Guerrillero Heroico correspondió totalmente a ese afecto. En su carta de despedida, en octubre de 1965, confesaba a Fidel: «Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo, que ya es mío. Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del partido, de mi puesto de ministro, de mi grado de comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos […] Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento, será para este pueblo y especialmente para ti».

 

Al ser entrevistada por Granma, la Directora del Ballet Nacional de Cuba, mostró su pesar por la muerte de Fidel

 

 

Entrevista a la Prima Valerina Absoluta y directora del BNC, Alicia Alonso.

Foto: Jose M. Correa

 

Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba. Foto: Jose M. Correa

«No quiero hablar de Fidel porque lloro», me dijo Alicia y tuve que cambiar por un momento el tema de nuestra conversación.

—¿Cómo te llamas?, me preguntó.

—Amelia.

—¿Cómo?

—Amelia, como Amelia Peláez, la pintora.

—No —responde— Amelia como tú misma.

Me aprieta fuerte las manos. Tiene las manos suaves. Calientes. Es sábado 3 de diciembre y son las 7:23 p.m., Cuba entera se despide de Fidel.

***

Le pregunto, entonces, por la gala del 1ro. de Enero que cada año realiza el Ballet Nacional de Cuba.

«Es la gala tradicional dedicada al triunfo de la Revolución. Será en la sala García Lorca y vamos a reponer un clásico importante que es Cascanueces, que hace mucho tiempo no se hace. Además, en este 2017 la obra cumple 125 años de su estreno mundial», contesta.

Alicia lleva varios días tristes y casi no quiere hablar. Su esposo, Pedro Simón sigue el curso de la conversación y me explica que luego se harán varias temporadas en Cen­tro­amé­rica y Europa; que pronto cuatro parejas de jóvenes bailarines del Ballet estarán en Baja California con un programa combinado.

Quiero insistir y Pedro se da cuenta. «Fidel no se ha ido, seguimos con el mismo espíritu que él nos dejó, de trabajo y avance…, tenemos muchos bailarines jóvenes que están avanzando a pasos agigantados y esa es la línea», se adelanta a responderme.

Días antes, al conocerse el deceso del Comandante en Jefe, el Ballet Nacional de Cuba emitió un comunicado a nombre de la prima ballerina assoluta: «El legado histórico que nos deja, inmenso y abarcador, está también ampliamente representado en la cultura cubana. Por eso, por siempre y para siempre, decimos ¡Gracias Fidel!».

La propia Alicia, en ocasiones anteriores, había comentado la estrecha relación de Fidel con el Ballet.

«Fidel nunca dudaba. Siempre vio en el ballet un arte elevado, que el pueblo merecía conocer y disfrutar, así como su asimilación dentro de nuestra cultura nacional. Le parecía lo más lógico y natural del mundo. Él, como en todo, tenía una visión más amplia, de largo alcance. Su papel en la consolidación del arte del ballet en Cuba es muy importante y no solo por el apoyo material, que ofreció de inmediato, sino por su comprensión y entusiasmo hacia esa expresión artística».

Pero hoy Alicia no quiere hablar. El dolor la desgarra.

Le pedimos hacerle unas fotos. Accede. Le damos las gracias.

La visita es corta. Ha hablado poco. Me vuelve a apretar las manos. Lo ha dicho todo.

Antes de irme, giro la vista. Miro a Alicia. Está sentada con un periódico entre las manos. En la pared cuelga una foto suya con Fidel.

Tomada de: www.granma.cu

El Pueblo de la Capital rinde Tributo al Comandante en Jefe Fidel Castro Rùz en La Plaza de La Revoluciòn Josè Martì, Evo Morales Aima Presidente de Bolivia

Foto: Jose M. Correa

Palabras de Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

¡Que viva Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que vivan los pueblos antimperialistas! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

Muchas gracias hermanas y hermanos.

Saludo al hermano Raúl; al Gobierno; al pueblo cubano:

La profunda admiración por esta unidad, esta fortaleza del pueblo cubano. En las últimas horas escuché de la prensa burguesa proimperialista que decía: “¿Ahora qué hará Cuba sin líder?” Y estamos viendo, está viendo el mundo entero al pueblo cubano más unido, más fuerte que nunca para seguir derrotando esa dominación imperialista (Aplausos y exclamaciones de: ¡Unidad, unidad, unidad!, y ¡Cuba, Cuba, Cuba!, ¡Yo soy Fidel, yo soy Fidel, yo soy Fidel!).

Hermanas y hermanos:

Vengo a nombre del pueblo boliviano, a nombre de los movimientos sociales: petroleros, mineros, fabriles, el pacto de unidad, el movimiento campesino indígena originario, vecinos, transportistas, prácticamente todos los sectores sociales, a expresar nuestro respeto, nuestro cariño, nuestra admiración y, sobre todo, nuestro reconocimiento al pueblo cubano, a su gobierno, a Fidel por tanta solidaridad, no solamente con Bolivia, sino con los pueblos del mundo (Aplausos). Decirles a nombre del pueblo boliviano: muchas gracias hermanas y hermanos, por ese trabajo, por esa línea política en la liberación de los pueblos del mundo desde Cuba.

Al pueblo abnegado del hermano Fidel, su lucha por la soberanía de los Estados y la dignidad de los pueblos del mundo. Uno de los mayores legados de Fidel es hacer que la política sea el arma moral más noble para la liberación de los pueblos del mundo.

Fidel puso a Cuba en el mapa del mundo, luchando contra la codicia del imperio y el mundo reconoce a Fidel como una epopeya inalcanzable en estos tiempos y lo será para toda la humanidad.

Fidel demostró al mundo que no hay imperio perpetuo ni poder imperial impune. Fidel derrotó en Naciones Unidas a Estados Unidos con la razón y por la justicia, porque Estados Unidos lo que consigue es con chantaje, condicionamientos e invasiones para la dominación de los pueblos del mundo.

Fidel no solo garantiza educación y salud para Cuba. Sacó del analfabetismo a muchos pueblos del mundo y con la salud les hizo milagros a los más humildes del mundo.

¡Muchas gracias, Fidel! (Aplausos.)

Fidel ha sido un verdadero padre de los excluidos, de los marginados, de los discriminados, de los más pobres del mundo. Fidel nos enseña que el único camino de nuestros pueblos es la unidad y la integración. Fidel es un verdadero constructor de la paz con justicia social.

Quiero decirles, hermanas y hermanos, Fidel no ha muerto, porque los pueblos no mueren, menos aquellos pueblos que luchan por su liberación, ese es Fidel (Aplausos). Fidel no ha muerto, porque las ideas no mueren, menos aquellas ideas que abonan el camino de la emancipación. Fidel no ha muerto, porque las luchas no cesan, menos aquellas luchas que están destinadas a dignificar a la humanidad. Fidel está más vivo que nunca, más necesario que nunca, está vivo, vigilante, pensando en seguir la lucha para preservar nuestra casa común, sembrando trincheras de esperanza; hablando de los grandes sueños, fijando metas, trazando rutas. Fidel no ha muerto, no puede morir, Fidel está por encima de su propia vida, está instalado para siempre en la historia de la humanidad (Aplausos).

América Latina y el mundo no se pueden comprender en el siglo XX sin Fidel ni sin Cuba. Fidel y Cuba cambiaron el mundo. Mientras haya un socialista de pie, luchando con la palabra, con las ideas y con la fuerza de la razón, Fidel estará entre nosotros y para siempre (Aplausos).

A Fidel intentaron matarlo de mil maneras durante más de medio siglo más de 10 presidentes norteamericanos y no lo lograron. Fidel venció todas las batallas frente al imperio: la batalla moral, porque Fidel luchó por la humanidad; la batalla política, porque las causas de Cuba son las causas de América Latina y del mundo; las batallas de ética, porque nunca renunció a las batallas, siempre vivió en la trinchera. Fidel es de esa clase de hombres que solo nacen de los brazos de un pueblo revolucionario y Cuba es la Revolución que el mundo sueña (Aplausos).

Cuba y Fidel iluminan al mundo ante la sombra tenebrosa del imperio. Fidel es sinónimo de lucha antimperial, porque significa que es sinónimo de lucha por la humanidad.

Quiero decirles hermanas y hermanos, seguramente en persona nunca más lo veremos físicamente, pero la lucha de Fidel, sus ideas serán para siempre, del Fidel Comandante (Aplausos).

Quiero decirles al pueblo cubano, a los pueblos del mundo, personalmente lo extrañaré, habrá una ausencia, quién me enseñará, quién me reflexionará, quién me cuidará, quiénes nos cuidarán.

Hermanas y hermanos: mi cariño y mi respeto, mi admiración a Fidel por tandas cosas que hizo por la humanidad. Por eso, hermanas y hermanos, decirle al pueblo de Cuba que el dolor que lleva, también es dolor del pueblo boliviano, de los antimperialistas del mundo. Estamos como nunca unidos para seguir luchando y para seguir liberando a los pueblos del mundo y a la cabeza el pueblo cubano y el Comandante.

Para terminar, ayúdenme a decir:

¡Gloria a Fidel! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)

¡Que viva Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que vivan los pueblos antimperialistas del mundo! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡Hasta la victoria siempre! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”

Muchas gracias (Aplausos). 

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El Pueblo de la Capital rinde Tributo al Comandante en Jefe Fidel Castro Rùz en La Plaza de La Revoluciòn Josè Martì, Nicolàs maduro Moros Presidentre de Venezuela

Foto: Jose M. Correa

Queridos compañeros, compañeras:

Es impresionante la manifestación de amor del pueblo cubano de La Habana y del pueblo de Cuba en esta noche gloriosa de historia grande de la Patria común (Aplausos). Se desbordó La Habana de amor de la juventud, de las mujeres, de los militares (Aplausos); de amor fideliano.

¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel! (Exclamaciones de: “¡Qué los imperialistas no pueden con él!”)

No pudieron, ni podrán. No pudieron con Fidel, ni podrán con el pueblo de Cuba, ni con los sueños de esperanza y de vida de la Patria grande (Aplausos y consignas) No me provoquen (Exclamaciones de: “¡Maduro, Maduro, a los yanquis dale duro!”)

¡Qué viva Fidel! (Exclamaciones de “¡Viva!”)

¡Qué viva Chávez! (Exclamaciones de “¡Viva!”)

¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)

Es impresionante de verdad, le estaba diciendo a Raúl, nuestro querido hermano mayor, general de Ejército, presidente del Consejo de Estado y de Ministros y presidente del corazón de Cuba, nuestro hermano Raúl Castro Ruz (Aplausos), que no había mejor forma de decirle hasta pronto, hasta siempre a Fidel, que lo que se ha hecho en esta plaza llena de energía histórica, de páginas escritas durante seis décadas de batalla, al escuchar la fuerza de las ideas de la diversidad cultural, política del mundo; líderes, lideresas, gobiernos, hombres y mujeres de cinco continentes han venido a decir en todos los idiomas del planeta Tierra: ¡Fidel, hasta siempre! ¡Fidel, presente! (Aplausos.)

Y nosotros hemos venido en una delegación llena de amor, de agradecimiento, porque nos consideramos hijos de Chávez, y ser hijos de Chávez es representar lo más grande de lo que asumió nuestro Comandante, porque él se asumió hijo de Fidel Castro Ruz, de sus ideas y de su ejemplo (Aplausos).

Como decía Daniel Ortega: Comandante invicto. Daniel acaba de romper el récord en una victoria electoral de casi 80% del voto del pueblo nicaragüense (Aplausos).

Cuando parecía que las luces se apagaban en el mundo surgió la fuerza de Bolívar otra vez, 4 de febrero de 1992, nuestro invicto Comandante Hugo Chávez, y no había terminado de salir de la cárcel de la dignidad, cuando lo primero que hizo fue preparar sus maletas y venirse hasta Cuba, 1994, a saludar al Comandante de la dignidad de América Latina y el Caribe, Fidel Castro (Aplausos). No hubo un día que desde aquella época la prensa burguesa e imperialista no le dijeran: Fidel, el abrazo de no sé qué cosa, le decían, y siempre Chávez nos decía: “La señal está marcada, la Revolución Bolivariana que apenas nace es hermana del alma y de la historia de la Revolución Cubana.” Así ha sido, así será por ahora y para siempre por designio de los gigantes que nos fundaron.

Hoy hemos venido en una delegación llena de esa carga, de ese amor, y quiero hablar en nombre de la voz de millones, está presente en la delegación de la República Bolivariana de Venezuela, el compañero hermano mayor del Comandante Chávez, Adán Chávez Frías; sus dos hijas: Rosa, María (Aplausos). Por nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana el general en jefe, Vladimir Padrino; la almiranta en jefa, Carmen Meléndez; el diputado Elías Jaua; el gobernador Tarek; el embajador Rafael Ramírez; el periodista Ernesto Villegas y Walter Martínez, que anda por ahí; una delegación cívico-militar y con ese espíritu.

Hemos venido aquí a este lugar sagrado para honrar al eterno joven, al eterno soñador, al eterno rebelde. De la Patria de Bolívar y de Chávez traigo una voz, Comandante, una voz que lleva en sí millones de voces para decirle con la mayor admiración y la mayor gratitud: ¡Comandante, misión cumplida, misión cumplida, sí, plena y espléndidamente cumplida! (Aplausos.)

Hoy con tu partida, Fidel, con su cambio de paisaje, como dijera nuestro cantor Alí Primera, puedo comprender cabalmente aquellas palabras que nos dijera a Evo y a mí el 13 de agosto del año 2015 cuando cumplía 89 años, y en una larga conversación de pronto nos vio a los ojos con su mirada de águila y nos dijo: “Maduro, Evo, yo los acompaño hasta los 90 años” (Aplausos). Y yo le dije sorprendido, porque Fidel todo lo que decía lo cumplía, le dije: “No, Comandante, no nos puede dejar.” Y él me miró con mirada compasiva como de un padre a un niño y me dijo: “Ya yo hice lo que tenía que hacer, ahora les toca a ustedes, Evo, Maduro, a ustedes.” (Aplausos). Contundente, inobjetable. Ahora nos toca a nosotros y a nosotras. ¡Es así, Fidel! (Aplausos.) Él sobrecumplió su misión en esta tierra, la sobrecumplió más allá de las expectativas más grandes que pudiera haber. Pocas vidas han sido tan completas, tan luminosas. Se va invicto, eso es mejor, como dicen ustedes, no se va, se queda invicto entre nosotros, absuelto, ¡absolutamente absuelto por la historia grande de la Patria! (Aplausos.)

Ahora también comprendo otras palabras suyas vertidas en una de las tantas lecciones que hasta ahora no hace mucho nos impartió y que fueron publicadas en el año 2007 bajo el título Reflexiones del compañero Fidel, y nos decía, sobre todo a la juventud, a los más jóvenes, a los niños y a las niñas que ya levantan con su conciencia este tiempo: “De no existir la convicción del valor de la conciencia y su capacidad de prevalecer sobre los instintos, no se podría expresar siquiera la esperanza de cambios en cualquier período de la brevísima historia del hombre.”

Fidel siempre estuvo seguro del valor de su propia conciencia, lo estuvo con fidelísima convicción para honrar así su propio nombre de pila, de tal seguridad venían su increíble coraje histórico, su valentía a toda prueba.

Quiero evocar en esta hora una frase de Víctor Hugo a la que tantas veces hizo referencia nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, cito: “No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo.” En realidad y en verdad Fidel se hizo una idea invencible a la que le llegó su tiempo y que se extendió en el tiempo de generación en generación en la Patria grande y en toda la humanidad (Aplausos).

Cuando digo Fidel, cuánta historia decimos, tantos nombres, tantos hombres, tantas mujeres, Moncada, Abel, Haydeé, Melba, Raúl, Vilma, Juan Almeida, Granma, Frank, Che, Camilo, Daniel, Sierra Maestra, Girón, las dos Declaraciones de La Habana, la Crisis de Octubre, Martí, Martí, Martí, ¡siempre Martí!, y pare usted de contar cuánta historia y tantos nombres que se agolpan, como vienen en memoria fervorosa de esta Revolución Cubana y de su líder histórico, de la obra magna de este inmenso adalid de su tiempo y de los tiempos que vendrán.

Cuando digo Fidel, digo, en letras mayúsculas: REVOLUCIÓN BOLIVARIANA DEL SIGLO XXI y digo CHÁVEZ, ¡siempre Hugo Chávez, su amado hijo, su entrañable discípulo! (Aplausos.)

Y recuerdo las palabras del Apóstol que usted, Comandante Fidel, Comandante del ALBA encarnó con infinito amor, con infinita generosidad: cuando el Apóstol visitó Caracas en 1881, no habiéndose secado y limpiado el polvo de los caminos, se presentó frente a la estatua del Libertado Simón Bolívar en el centro de Caracas para pronunciar su discurso y siempre recordamos su sentencia: “Deme Venezuela en qué servirla y ella tiene en mí un hijo”, dijo José Martí. Sí, Fidel, un hijo de Venezuela (Aplausos), sí, porque siempre estuvo listo para servirla, para que les llegaran los médicos a los humildes, para que llegaran los entrenadores deportivos a la juventud para sacarla de las drogas y la delincuencia; sí, para que llegaran los alfabetizadores a llevar la educación, la luz, la cultura a nuestro pueblo (Aplausos).

Hijo de Venezuela, Fidel, la gratitud no es tan debida como la admiración, porque sin el apoyo y la solidaridad de la Revolución Cubana en todos los terrenos, en los momentos más difíciles del golpe de Estado del año 2002, de los sabotajes petrolero y la guerra económica del 2003, del intento de intervención por parte del gobierno de George Bush, de los intentos de asesinato del Comandante Chávez, sin el apoyo de la Revolución Cubana y sin su ejemplo de lucha y su inmensa capacidad de solidaridad, hubiese sido sin duda alguna más duro el camino, más lento el avance de nuestra joven Revolución.

Fidel, el amigo entrañable, delgado, sabía también lo que era estar inmerso en un mundo de pura adivinación poética, no tiene entonces nada de extraño que la fecha de su partida, como dijera el presidente Peña Nieto, 25 de noviembre, a 60 años del Granma, no tiene entonces nada de extraño que la fecha de su partida de este plano terrenal coincidiera exactamente con la salida del Granma desde el puerto de Tuxpan, México, un 25 de noviembre de 1956, hace 60 años (Aplausos). Allí iban Fidel, Raúl, el Che y Camilo, y creo, a esta altura de la vida, íbamos todos ya junto con ellos, en sus sueños. Allí iba Fidel al mando de aquella expedición libertaria que cambió el rumbo de la historia de Cuba, de la Patria grande y de la humanidad. Esto no es mera casualidad, creo que es causalidad, como diría ese otro grande de Cuba llamado José Lezama Lima.

Hay que volver a Tuxpan, hay que volver al Granma, hay que partir de nuevo, Raúl, a bordo del Granma cada vez que las circunstancias lo ameriten, cuando los nuevos desafíos y las nuevas batallas por la vida de nuestros pueblos así lo determinen. ¡Fidel se ha embarcado otra vez en el Granma, y vuelve, y volverá por todos los caminos convertido en millones de hombres y mujeres de esta Revolución Cubana que marca el tiempo del futuro! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Yo soy Fidel!”)

Porque hay muchos aprendices de brujo por ahí, con todo mi respeto por los brujos (Risas), pronosticando otra vez a Cuba, que si Cuba va para acá, que si Cuba va para allá. Cuba tiene marcado un destino, una trayectoria histórica, por eso creo que esa trayectoria histórica, con el símbolo de la partida de Fidel, va a ser reafirmada y renovada con nuevos bríos y fuerza revolucionaria y socialista, salida de la profundidad de la ética de un pueblo que ha sabido aprender a hacer su propia historia (Aplausos). Que los aprendices de brujo se dediquen a otra cosa (Exclamaciones.)

Por eso es que creo que hay que volver a Tuxpan, al Granma, como volvía siempre Fidel a su raíz más genuina. Estamos ya en capacidad de descifrar el sentido profundo de unas palabras suyas dichas con fidelísima convicción. Decía Fidel: Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida.

Y lo sabemos, Comandante, usted no va a descansar; luego de concluido su periplo existencial en este mundo, como Bolívar, como Martí, como el Che, como Chávez, usted pertenece al linaje de los que se quedan velando. Como Bolívar, como Martí, como el Che, como Chávez, usted tiene mucho que hacer en la Patria Grande todavía, y seguiremos oyendo su voz en redoble de conciencia cuando nos dice: ¡El deber de todo revolucionario es hacer la revolución! (Aplausos.)

Al cumplir sus 80 años, nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez le escribió de puño y letra una hermosísima carta, que sabemos que usted valoraba altamente. De ella extraigo dos párrafos, en los que inspirándose en el memorable poema de Juan Gelman, Fidel, nuestro Comandante nos estaba hablando para hoy y para el porvenir. Cito la carta, dice Chávez: En verdad es gracias a tu ejemplo, Fidel, de dignidad y coraje, que la historia ha agrandado sus portones; quienes afirmaban que esta, la historia, había llegado a su fin, se equivocaron, seguimos y seguiremos entrando tras tus pasos, con tu ejemplo, hacia la definitiva y segunda independencia. Y seguía afirmando Chávez: Pero hay otros portones y son aquellos por los que entran quienes pueden desaparecer físicamente, pero a los que la muerte no pueden ni podrán matar. Son los portones de la inmortalidad, por ahí han pasado Bolívar, Sucre, Artigas, Martí, Sandino, Zapata y el Che, y pare usted de contar, y hacia ellos se encaminarán tus pasos algún día, un día que espero lejano, muy lejano. 13 de agosto del año 2006 (Aplausos).

Los portones de la inmortalidad se abrieron de par en par un inolvidable y doloroso 5 de marzo de 2013, para que pasara adelantado su hijo y discípulo, el Comandante Hugo Chávez.

Son los mismos portones que este 25 de noviembre de 2016 se abrieron de par en par para usted, Comandante, los mismos portones que —como decía Chávez— solo pueden abrir la viva memoria y la gratitud de los pueblos, el amor de millones de hombres y mujeres.

Querido Raúl; querida compañera Dalia; hijos del Comandante, Fidel, Alexis, Alexander, Antonio, Alejandro, Ángel, nietos, nietas; pueblo de Cuba:

Con Martí decimos: La vida humana sería una invención repugnante y bárbara, si estuviera limitada a la vida en la Tierra. Cristianos como somos, así soñamos y así sentimos, y esperamos algún día, como producto de nuestra conducta en la Tierra y en nuestra lucha, aspiramos algún día más allá de esta vida poder volver a ver la sonrisa de estos gigantes: Fidel Castro y Hugo Chávez (Aplausos). Y con ellos, nuestros héroes, se cumple otra máxima martiana. Dice Martí: La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.

¡Misión cumplida, Comandante Fidel Castro! (Aplausos.)

Hoy nos toca a nosotros; les toca a ustedes, mujeres; les toca a ustedes, estudiantes, jóvenes, obreros, profesionales, campesinos, militares patriotas, nos toca a nosotros y a nosotras, hoy nos toca levantar las banderas de la independencia de la Patria Grande; hoy nos toca sostener las banderas de la dignidad y la libertad de los pueblos (Aplausos).

Hoy, Comandante Raúl Castro, ¡a nosotros nos toca llevar las banderas del socialismo bolivariano, martiano, cristiano del siglo XXI, por ellos, para ellos y con ellos! (Aplausos.)

Fidel, tu obra es el faro que iluminará por siempre a los pueblos del mundo. Con el concepto de Revolución lo juramos desde el alma, lo haremos; a pesar de las dificultades lo haremos, seguiremos el camino victorioso de este gran fundador de la Patria Grande (Aplausos).

Raúl, Cuba, a nombre de todo el pueblo cubano, del pueblo venezolano, a nombre del gobierno revolucionario que presido, hoy más que nunca te digo aquí: ¡Cuenta con la Revolución Bolivariana! ¡Cuenta con Venezuela! ¡Hoy más que nunca unidos! ¡Hoy más que nunca juntos para seguir transitando los caminos y abrirle el horizonte al siglo XXI al cual tenemos derecho! (Aplausos.)

Fidel: ¡Hasta la victoria siempre! ¡Venceremos! (Aplausos.)

¡Que viva Cuba libre! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva Fidel! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva Chávez! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva Raúl! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!

Tomado de: www.granma.cu 

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En su discurso Rafael Correa expresó «Pueblos de Nuestra América y del mundo: Fidel ha muerto. Murió invicto. Solo el inexorable paso de los años lo pudo derrotar. Murió el mismo día en que 60 años antes, con 82 patriotas partió de México para hacer historia.»

El Pueblo de la Capital rinde Tributo al Comandante en Jefe Fidel Castro Rùz en La Plaza de La Revoluciòn Josè Martì, Rafael Correa Presidente de la Repùblica del Ecuador

Foto: Jose M. Correa

«Pueblos de Nuestra América y del mundo: Fidel ha muerto. Murió invicto. Solo el inexorable paso de los años lo pudo derrotar. Murió el mismo día en que 60 años antes, con 82 patriotas partió de México para hacer historia. Murió haciendo honor a su nombre. Fidel, digno de fe. La fe que puso en él su pueblo y toda la Patria grande. La que nunca fue decepcionada, menos aún traicionada», expresó el presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado, en las palabras de tributo al líder histórico de la Revolución Cubana, durante el acto de homenaje celebrado este martes en la Plaza de la Revolución.Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos. Fidel seguirá viviendo en los rostros de los niños que van a la escuela, de los enfermos que salvan sus vidas, de los obreros dueños del fruto de su trabajo. Su lucha continúa en el esfuerzo de cada joven idealista empeñado en cambiar el mundo», subrayó el mandatario.

«En el continente más desigual del planeta, nos dejaste el único país con cero desnutrición infantil, con la esperanza de vida más alta, con una escolarización del 100 %, sin ningún niño viviendo en la calle», dijo.

Para Correa, evaluar el éxito o fracaso del modelo económico cubano haciendo abstracción de un bloqueo criminal de más de 50 años, es pura hipocresía. «Cualquier país capitalista de América Latina colapsaría a los pocos meses de un bloqueo similar». «Probablemente por tu formación jesuita, entendiste muy bien, como decía San Ignacio Loyola, que en una fortaleza sitiada, cualquier disidencia es traición. Para evaluar su sistema político hay que entender que Cuba ha vivido una guerra permanente. Desde el inicio de la Revolución, existe una Cuba del norte allá en Miami acechando permanentemente la Cuba del sur: la libre, la digna, la soberana, la mayoritaria, en la tierra madre, no en tierras extrañas», señaló en su discurso el presidente ecuatoriano.

«No han invadido Cuba porque saben que no lograrán vencer a todo un pueblo. Aquí en esta isla maravillosa se han construido murallas, pero no de la que construyen los imperios, sino murallas de dignidad, de respeto, de solidaridad…Cuba saldrá adelante por sus principios revolucionarios, por su extraordinario talento humano, pero también porque la resistencia está integrada a su cultura. Con el ejemplo de Fidel jamás el pueblo cubano permitirá que su país vuelva a ser colonia de ningún imperio», refirió.

Correa destacó que no hay ser humano ni acción trascendente que no tenga detractores. «Y Fidel y su Revolución trascendieron en el espacio y trascenderán en el tiempo. Contigo se cumple lo que nuestro viejo luchador, el general Eloy Alfaro, amigo de Martí solía decir: “Si en lugar de afrontar el peligro hubiera yo cometido la vileza de pasarme al enemigo, habríamos tenido paz, mucha paz: la paz del coloniaje”. Cuba fue solidaria con la revolución liberal alfarista de finales del siglo XIX, y ha sido solidaria con nuestra revolución ciudadana del siglo XXI. ¡Gracias Fidel, gracias al pueblo cubano!», agradeció el mandatario.

Refiriéndose a Fidel, expresó que «la mayoría te amó con pasión, una minoría te odió, pero nadie pudo ignorarte. Algunos luchadores en su vejez son aceptados hasta por sus más recalcitrantes detractores, porque dejan de ser peligrosos. Pero tú ni siquiera tuviste esa tregua, porque hasta el final tu palabra clara y tu mente lúcida, no dejaron principio sin defender, verdades sin decir, crimen sin denunciar».

«Bertolt Brecht decía que solo los hombres que luchan toda la vida son imprescindibles. Conocí a Fidel y sé que nunca buscó ser imprescindible, pero sí que luchó toda la vida. Nació, vivió y murió con la necedad de lo que hoy resulta necio, la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio», dijo parafraseando los versos del trovador Silvio Rodríguez.

«Nosotros seguiremos jugando a lo perdido, y tú seguirás vibrando en la montaña, como un rubí, cinco franjas y una estrella».

Correa precisó que nuevas tormentas enfrenta nuestra época, «quizá más fuertes que aquellas que desafiaste durante 70 años de lucha, primero en el Moncada, luego como guerrillero en la Sierra Maestra y finalmente al frente de una revolución triunfante. ¡Hoy, más unidos que nunca pueblos de nuestra América!», convocó el presidente Correa.

«Querido Fidel, tu honda convicción martiana te llevó a estar siempre, no del lado en que se vive mejor, sino del lado en que está el deber».

El mandatario citó además fragmentos del concepto de Revolución esbozado por el Comandante en Jefe: «Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es desafiar poderosas fuerzas dominantes; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas».

«Contigo, Comandante Fidel Castro Ruz, con Camilo Cienfuegos, con el Che, con Hugo Chávez Frías aprendimos a creer en el hombre nuevo latinoamericano, capaz de librar con organización y conciencia la lucha permanente de las ideas liberadoras para construir un mundo de justicia y de paz».

«Por esas ideas seguiremos luchando. ¡Lo juramos! ¡Hasta la victoria siempre Comandante!», concluyó el mandatario.

Tomado de: http://www.granma.cu 

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Raúl Castro interviene en el homenaje a Fidel en la Plaza de la Revolución. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate Palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en el acto de masas en homenaje póstumo al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Casto Ruz, en la Plaza de la Revolución , el 29 de noviembre de 2016, “Año 58 de la Revolución”.

Estimados Jefes de Estado y de Gobierno;

Señores Jefes de Delegaciones;

Destacadas personalidades;

Amigos todos;

Querido pueblo de Cuba (Aplausos):

Aunque me corresponderá pronunciar el discurso final el próximo 3 de diciembre, cuando nos reunamos en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, deseo manifestar ahora, en nombre de nuestro pueblo, Partido y Gobierno, así como de la familia, sincera gratitud por su presencia en este acto (Aplausos), por las emocionantes palabras que aquí se han expresado y también por las extraordinarias e innumerables muestras de solidaridad, afecto y respeto recibidas de todo el planeta en esta hora de dolor y de compromiso.

Fidel consagró toda su vida a la solidaridad y encabezó una Revolución socialista “de los humildes, por los humildes y para los humildes” que se convirtió en un símbolo de la lucha anticolonialista, antiapartheid y antimperialista, por la emancipación y la dignidad de los pueblos.

Sus vibrantes palabras resuenan hoy en esta Plaza, como en la Concentración Campesina del 26 de julio de 1959 en apoyo a la Reforma Agraria, que fue como cruzar el Rubicón y desató la condena a muerte de la Revolución. Aquí Fidel ratificó que “la Reforma Agraria va”. Y la hicimos. Hoy, 57 años después, estamos honrando a quien la concibió y encabezó.

En este lugar, votamos junto a él la Primera y la Segunda Declaración de La Habana de 1960 y 1962, respectivamente (Aplausos). Frente a las agresiones apoyadas por la Organización de Estados Americanos (OEA) Fidel proclamó que “detrás de la Patria, detrás de la bandera libre, detrás de la Revolución redentora… hay un pueblo digno” dispuesto a defender su independencia y “el común destino de América Latina liberada”.

Estaba junto a Fidel en el edificio que ocupa hoy el MINFAR, o sea, Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuando escuchamos la explosión del barco francés La Coubre, que traía las primeras y únicas armas que pudimos comprar en Europa, y partimos al muelle, porque ya sabíamos que solo esa explosión podía originarse en el barco que estaba descargando esas armas, para socorrer a las víctimas, cuando minutos después de nuestra llegada se produjo, como trampa mortal, una segunda explosión. Entre ambas causaron 101 muertos y numerosos heridos.

Aquí, con él, se hizo la Declaración de Cuba como Territorio Libre de Analfabetismo en diciembre de 1961 (Aplausos), al terminar la Campaña de Alfabetización protagonizada por más de 250 000 maestros y estudiantes que no se detuvo, mientras ese mismo año los veteranos del Ejército Rebelde y las nacientes Milicias Nacionales Revolucionarias combatían a los mercenarios en Playa Girón y en las zonas montañosas contra las bandas armadas infiltradas desde el exterior que, entre otras muchas y múltiples fechorías, asesinaron a 10 jóvenes alfabetizadores. Se venció en Girón y se cumplió al mismo tiempo con la alfabetización de todo el país (Aplausos), para consagrar, como dijo entonces Fidel, que “los jóvenes tienen el porvenir en sus manos” (Aplausos).

Con profunda emoción aquí mismo escuchamos al Comandante en Jefe en esta Plaza, en la Velada Solemne de octubre de 1967, para rendir tributo al inolvidable Comandante Che Guevara y regresamos a ella, 30 años después, durante la etapa más dura del Período Especial, para comprometernos ante sus restos a que seguiríamos su ejemplo inmortal.

Estremecidos e indignados, asistimos a la Despedida de Duelo de las 73 personas asesinadas por el terrorismo de Estado en la voladura del avión de Cubana de Aviación en Barbados, entre ellas los jóvenes ganadores de todas las medallas de oro en el cuarto Campeonato Centroamericano y del Caribe de Esgrima. En esa ocasión repetimos con él que “cuando un pueblo enérgico y viril llora”, (Exclamaciones de: “¡La injusticia tiembla!”), exactamente, “¡la injusticia tiembla!” (Aplausos.)

Es esta la Plaza de importantes marchas del Primero de Mayo de la capital; en 1996 contra el bloqueo y la Ley Helms-Burton, que aún se mantienen; del enorme Desfile de 1999 y de la Tribuna Abierta de la Juventud, los Estudiantes y los Trabajadores del 2000, donde Fidel expuso su concepto de Revolución, que en estos días millones de cubanos hacen suyo con su firma, en un acto de voluntad sagrado (Aplausos).

Es este el lugar a donde hemos acudido para respaldar los acuerdos de nuestros Congresos del Partido Comunista de Cuba.

En ese mismo espíritu ha venido en estos días el pueblo, con una gran participación de los jóvenes, a rendir emocionado tributo y a jurar lealtad a las ideas y a la obra del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana (Aplausos).

Querido Fidel:

Junto al Monumento a José Martí, héroe nacional y autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, donde nos hemos reunido durante más de medio siglo, en momentos de extraordinario dolor, o para honrar a nuestros mártires, proclamar nuestros ideales, reverenciar nuestros símbolos y consultar al pueblo trascendentales decisiones; precisamente aquí, donde conmemoramos nuestras victorias, te decimos junto a nuestro abnegado, combativo y heroico pueblo: ¡Hasta la victoria siempre! (Exclamaciones de: “¡Siempre!” y Aplausos)

(Exclaman consignas de: “¡Viva Fidel! ¡Viva Raúl!”.)

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Cuando en aquella noche del 30 de julio de 2006 la noticia de su gravedad nos conmocionó a todos y Cuba quedó en silencio, suspendida entre la sorpresa y la incertidumbre, por primera vez en más de cincuenta años nos vimos obligados a pensar qué hacer sin él al frente.

 

 

Sus palabras de La Proclama no dejaban dudas: ocupar nuestro lugar, seguir construyendo, demostrar que decenas de años de resistencia nos habían curtido para seguir el camino.

Fidel sobrevivió en aquel entonces, continuó ahí y desde sus reflexiones nos seguía advirtiendo de los retos y de las nuevas expectativas. Nos preparó para seguir con él en su ausencia. Fidel nos dio una lección de humildad y de su espíritu de eterno guerrillero: cualquier esquina sirve para luchar, cualquier espacio es bueno para dar la pelea justa.

Primero fue difícil: no escucharlo a menudo, no verlo cazando huracanes, no tenerlo durante días y noches en cada congreso de pioneros o de mujeres o de intelectuales o de campesinos… o de estudiantes. Pero después fuimos aprendiendo; o mejor, poniendo en práctica lo aprendido. Y desde cada uno de nosotros emergió Fidel. Han sido años duros, de cambios, de nuevos escenarios. Han sido años difíciles, donde no se nos pierde el concepto de que el futuro de Cuba depende de nosotros, de la inteligencia, la sensibilidad y la honradez con que sepamos afrontar los tiempos por venir.

Esta vez sí se despidió Fidel. Imagino que tranquilo, tal vez pensando en alguna de sus múltiples batallas. Y de nuevo nos conmueve, nos remueve no solo el alma sino que nos obliga a hurgar en lo aprendido, en lo vivido, para conservar lo que nos dejó.

Fidel nos enseñó que Patria no es un espacio físico, es una convicción, y es preferible morir que perderla, y que está más allá de cualquier frontera; pero también que esta pequeña isla es sagrada y su historia y su memoria son imprescindibles para forjar sueños nuestros. Fidel nos enseñó que cada ser humano importa porque ese es el sentido de una Revolución. Demostró que el ejemplo personal es inderrotable porque lo vimos día tras día con su uniforme verde olivo, sus botas gastadas y su mochila de sueños al frente de todo. Fidel nos enseñó a pensar en grande, a forjarnos metas descomunales; y si no las alcanzábamos, lo intentábamos y ya eso era crecimiento y ganancia. Fidel nos entregó el valor de consenso y la unidad, de escuchar al pueblo, de sentirnos parte, y hacerlo con orgullo.

Como Fidel es un país (y esto es más que una frase) nos enseñó a no tener miedo, a no dejarnos chantajear por nadie, a ser creativos, a pensarnos el mundo y a nosotros; nos dio un arsenal de herramientas para lograr objetivos no importa cuán complejas sean las rutas y los desafíos. Nos educó en la importancia de los detalles porque es el único modo de evadir la chapucería y la improvisación. Nos enseñó a prever, a ir más allá del horizonte alcanzable. Por eso un pequeño país bloqueado se hizo referencia internacional. Fidel nos mostró cómo leer entre líneas cualquier acontecimiento, cómo actuar en cada circunstancia, cómo oponerse a los golpes bajos; si el momento era de puño cerrado o de respuesta inteligente.

En más de medio siglo, a sucesivas generaciones Fidel nos enseñó el valor de la emoción en cada tarea a emprender porque en sus palabras y acciones en Cuba o fuera de ella, nunca faltó la poesía. Nos ha dejado la irreverencia, las ganas de enfrentar la mediocridad y el oportunismo de los burócratas y los anquilosados porque esa es la antítesis de la Revolución más rebelde de este mundo.

Fidel nos deja la tozudez que le arrojó victorias impensadas cuando no paró nunca ni por lluvia o rayos que le cayeran encima ni por peligros a su vida. Fidel nos enseñó a creer en nosotros como pueblo, a contar con todos, a respetar el conocimiento y a considerarlo un derecho; a decir lo que pensamos y a defenderlo, a tener pudor aunque suene extraño para muchos en esta era desconcertante. Nos dio el prodigio de soñar, de creer en esos sueños y trabajar para alcanzarlos. Nos enseñó a enfrentar a los traidores y a trascenderlos para no desviar la batalla del frente principal que es construir. Por eso los enemigos de Cuba odian tanto nuestro himno como lo que él llamó Ejército de batas blancas.

No enseñó – sobre todo- que las ideas se defienden con ideas y no con agravios.
Por eso en aquellos días de 2006- en que él se recuperaba- la gente lo veía aparecer por todas partes y por eso por más de medio siglo, cuando algo mal hecho pasaba, la gente decía: ¡Deja que se entere Fidel!

Fidel nos trajo hasta aquí. Ahora nos toca a nosotros seguir, saberlo interpretar sin dogmatismos, juntos, entre todos.

tomado de: Cubadebate

 

 

 

  • Fidel no le pertenece solo a Cuba, le pertenece a este mundo nuestro, a esta América nuestra
  • Hermano,
    ¡Hasta la victoria siempre! Y que cumplas muchísimos años más entre
    nosotros, dando demostraciones de esa entereza que has dado toda la
    vida, dando demostraciones de coraje, de ejemplo, y empujando, como
    siempre, las oleadas de los pueblos
  • Patria es Humanidad: es el legado del que es viva encarnación el Coman­dante Fidel Castro
  • Quiero rendirle tributo a Fidel y a su largo andar por nuestros pueblos, despertándonos
  • Fidel
    es un soldado, soñador, ejemplo sin duda para todos nosotros y para
    generaciones enteras de latinoamericanos, caribeños y de luchadores del
    mundo
  • Fidel
    le puede mostrar la cara con integridad plena y con moral absoluta, no
    solo al pueblo cubano, sino a todos los pueblos del mundo. Cuba
    bloqueada, casi sin recursos desde el punto de vista material, pero
    conducida por Fidel y construida por su pueblo ha entrado al siglo XXI
    en una situación social que envidian los pueblos de América Latina y el
    Caribe. He ahí diferencias para la historia que quedan y están ya
    sembradas en el juicio de la historia
  • (…) Estás de cara infinita, gigantesca, ante la historia de nuestros pueblos, y de allí, Fidel, no te sacará nadie nunca jamás
  • Yo siento el honor de estar cerca de Fidel. Y mi gratitud y mi admiración solo son comparables con mi afecto
  • Fidel que está viendo todo, cada día es más sabio (…) La sabiduría le ha crecido como la barba blanca
  • Cuando usted conozca a Fidel Castro, le va a hacer 100 preguntas en los primeros cinco minutos. Él quiere saber de todo
  • Fidel para mí es un padre, un ­compañero, un maestro de la estrategia perfecta
  • Fidel
    decía —terminando los 80— que una nueva oleada revolucionaria, de
    cambios, una nueva oleada de pueblos, se desataría en el continente
    cuando parecía —como algunos ilusos lo señalaban— que habíamos llegado
    al fin de la historia, que la historia estaba petrificada y que ya no
    habría más caminos ni alternativas…
  • Cuando
    mucha gente comenzó a ­rendirse y a entregarse, Fidel seguía diciendo:
    vendrán nuevas oleadas. Estamos viendo el comienzo de esas nuevas
    oleadas
  • Fidel
    sigue en la primera línea de batalla: nunca se ha ido ni se irá de
    ella. Desde la trinchera de las ideas, nos sigue orientando este gran
    padre de los revolucionarios y revolucionarias de Nuestra Amé­rica. Su
    palabra es, más que nunca, necesaria e iluminadora, ahora cuando el
    imperio contraataca

Fidel Castro es el César de la dignidad y del socialismo

3 de octubre, 53 aniversario de la Electromedicina en Cuba
Desde sus inicios, el servicio de electromedicina  en Cuba se creó con el propósito fundamental de  instalar, reparar y dar mantenimiento a los equipos médicos existentes en las diferentes instituciones de salud  existentes en la isla.

A la par del crecimiento tanto de las instituciones de salud, como de la cantidad y complejidad de la tecnología médica instalada puesta disposición de nuestra población por la dirección de la Revolución, en 1962, se crea la Red Nacional de Electromedicina, la cual está conformada en la actualidad por un Centro Nacional como casa matriz, un Taller Nacional de Electromedicina, 16 Centros Provinciales y 21 Talleres Territoriales que se subordinan a los Centros Provinciales de Electromedicina de cada provincia. Read more on 3 de octubre, 53 aniversario de la Electromedicina en Cuba…